"Back To Black" de Amy Winehouse, 15º Aniversario.

2006, el año en que comencé el engorroso camino hacia la adolescencia, esa transición que va de la mano con la llegada a la secundaria y los altibajos emocionales. Afortunadamente la música siempre ha estado para salvarnos de los rubores de la pubertad; En mi caso, entre algunos otros álbumes, ‘Back To Black’ fue especialmente importante. 

¿Cómo llegó ‘Back To Black’ a mi vida? Primero, como toda la música que entraba a nuestros oídos en aquella época, por la constante emisión de “Rehab” en radio y televisión. Segundo y más importante, por una copia pirata que me hizo llegar mi dealer musical de confianza de ese entonces, mi hermana mayor. 

Si la desfachatez de “Rehab” no me había convencido aún de volverme un ferviente seguidor, la crudeza de “You Know I’m No Good’, la melancolía de “Back To Black” y el optimismo de “Tears Dry On Their Own” sí lo hicieron y tan pronto como las primeras escuchas Amy ya tenía un nuevo fanático.

Acto seguido ‘Back To Black’ y “Frank” (su álbum debut) estaban encarnados en mi joven corazón melómano. Como uno tiende a hacer a sus diecitantos hice de Amy mi obsesión, desde usarla de inspiración para mis tareas escolares (un bonito documental biográfico sobre Winehouse aún debe estar entre los archivos perdidos de mi profesor de español) hasta crear un metroflog dedicado únicamente a ella.

En retrospectiva tengo mucho que agradecerle a ‘Back To Black’, no solo me acompañó en mi horrible adolescencia y me llevó a crear lazos de amistad con personas que comparten la misma pasión hacia este álbum, sino que me abrió un nuevo panorama sonoro al darme mi primer acercamiento real con el soul y el rhythm & blues clásico. 

No fue solo a mí a quien “Back To Black” marcó musical y estéticamente, pues es un pilar esencial del desarrollo de la música del siglo XXI y sin él artistas de la talla de Lana Del Rey, Adele o incluso Lady Gaga no serían como las conocemos hoy. 

“Back To Black” fue un parteaguas para una generación que conoció la faceta más tormentosa del amor a través de una colección de canciones lacerantes, especialmente porque presenciamos en tiempo real el triste desenlace de las historias en ellas narradas. 

Tras 15 años entiendo mucho más a Amy que entonces: hoy conozco de primera mano los sentimientos que se encuentran impregnados en cada nota; hoy entiendo su sufrimiento y lamento las consecuencias fatídicas del mismo. Tal vez la reflexión más importante al revisitar este disco es aprender a reconocer un grito de auxilio. Perdón Amy, te fallamos.

René Amador


Revisitar "Back To Black"  a 15 años de su lanzamiento definitivamente implica regresar a uno de los momentos más oscuros de la música, no solamente por el lamentable curso de los últimos años de vida de nuestra querida Amy, sino también por recordar nuestra postura como observadores hambrientos por entretenimiento también fuera de los escenarios. 

El aplastante lanzamiento del segundo álbum de Winehouse llegó en una época en donde la prensa de espectáculos y de música llevaban ya un par de años en una injusta batalla en contra otra de las más grandes estrellas del pop: Britney Spears. Solamente un par de meses después de la llegada de "Back To Black", a inicios del 2007, una foto de la Princesa del Pop captada rapándose en medio de una crisis emocional rompería los tabloides, el internet y se instauraría por más de una década como uno de los referentes más lamentables y desatinados sobre la salud mental. 

Para comenzar a comprender el trasfondo roto de dicha fotografía nos ha tomado no solamente mucho tiempo, sino también mucha culpa, dolor y sobre todo, un par de vidas, dentro de las cuales podemos contar la de Amy. 

Me resulta inevitable pensar qué habría pasado si alguien pudiera haber detenido —o al menos señalado— la caza furtiva por parte de los paparazzis a Winehouse. Quizás su equipo discográfico, quizás sus familiares y personas más allegadas, quizás sus fans dentro de los cuales me he considerado desde que escuché la canción que le da título al disco.

Estos días lo he escuchado de vuelta y no pude evitar tener un sentimiento agridulce al respecto, lamentando haber crecido en una época en donde la carnicería del espectáculo valía más que el genio y el talento y todxs miramos estáticxs y al mismo tiempo dejándome envolver nuevamente en las letras y las melodías que le dieron a la desdicha un atractivo tan seductor. 

A pesar de todos los cambios que hemos atravesado a lo largo de estos 15 años, "Back To Black" se mantiene como una de las piezas musicales más solemnes que hemos recibido en las últimas décadas, un álbum que se adentró sin miedo a los lugares más oscuros del dolor y sobrevivió para cantarlo al ritmo del soul.

When will we get the time to be just friends?


Marlene Rivas. 

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