The B-52’s: Song for a Queer Generation I Por René Amador.

A principios del 2008 un energético cuarteto era recurrente en las pantallas de televisión gracias a la rotación constante de un infalible sencillo llamado “Funplex”, que con su contagiosa melodía, sus efervescentes guitarras y su hilarante video inundaba de diversión la señal de cable. Yo, un adolescente sin conocimiento alguno del new wave, me henchí de fascinación al descubrir que estas mentes conocidas como The B-52’s estaban detrás también de clásicos como “Rock Lobster” y “Love Shack”.

Hace ya más de una década de aquello y sin embargo, no fue hasta hace poco que caí en cuenta de una de las más grandes injusticias perpetradas en la historia de la música: No solo son The B-52’s una de las bandas más infravaloradas; además el público ha minimizado su estatus como iconos LGBT+ que han visibilizado y normalizado lo queer desde el día 1 de su formación.

Los inicios

En noviembre de 1976 en un pequeño pueblo universitario colindante con Atlanta llamado Athens, Georgia cinco jóvenes se reunieron para tocar por primera vez sin ninguna ambición más allá de divertirse y ser creativos. Entre ellos estaban Kate Pierson –bisexual–, Fred Schneider, Keith Strickland, Ricky Wilson –todos ellos gay– y Cindy Wilson, hermana menor de Ricky. La sesión fue tan bien que dio inicio a The B-52’s. 

The B-52's en 1977

La banda estaba influenciada por el surf rock, Yoko Ono, la moda de los años 50 y 60 y el cine de ciencia ficción lo cual creó una inconfundible estética retro futurista (con pelucas gigantescas incluidas) que combinada con la hilarante lírica de sus canciones y la explosiva energía de sus presentaciones terminó por convertirles en una de las más avanzadas bandas del movimiento new wave.

El magnetismo de The B-52’s los llevó directo a la escena underground de Nueva York donde las filas para sus presentaciones eran interminables y podía verse entre la audiencia a personajes de la talla de David Bowie, Frank Zappa o William Burroughs. 

Para 1979 el hype había rendido frutos y bajo el sello Warner Records lanzaron su aclamado debut homónimo que incluyó el éxito internacional “Rock Lobster” además de otros clásicos de su repertorio entre los que se encuentran “Planet Claire”, “52 Girls” y “Dance This Mess Around”. 

La buena racha los acompañó en el continuista ‘Wild Planet’ (1980) –hogar de más clásicos como “Private Idaho”, “Party Out Of Bounds”, “Give Me Back My Man”, “Quiche Lorraine”– y el evolutivo ‘Whammmy!” (1983) –cuya inclusión de sintetizadores y cajas de ritmos dio pie al inesperado éxito sudamericano “Legal Tender” y a la favorita de los fans “Song For A Future Generation”–. Entre ambos un accidentado encuentro con David Byrne trajo el infame EP ‘Mesopotamia’ (1982).


La oleada de cambios

A mediados de los 80s los B-52’s tenían un privilegiado lugar entre el mainstream y el alternativo, sin embargo, una tragedia marcaría para siempre a la banda y dotaría de mucho mayor significado su naturaleza LGBT+. En 1985, durante la producción del álbum ‘Bouncing Off The Satellites’, Ricky Wilson muere de cáncer relacionado al SIDA. 

Ricky Wilson en 1980.

Ricky había mantenido su estatus en secreto hacia todos excepto a Keith, tratando de evitar la preocupación de la banda, especialmente la de su hermana Cindy. La pandemia de SIDA aún se encontraba en una etapa temprana; el termino VIH ni siquiera había sido acuñado por la comunidad científica sino hasta un año después. No obstante, el grupo siempre honesto sobre su sexualidad, decidió hacer pública la causa de muerte de Ricky siendo este uno de los primeros decesos conocidos a causa de SIDA en el mundo del espectáculo.

Con un gran duelo a sus espaldas The B-52s publicaron ‘Bouncing Off The Satellites’ en septiembre de 1986. No hubo promoción ni giras, solo un gran silencio lúgubre. El álbum fue ignorado por el público. En tracks como “Ain’t It A Shame” la pena es palpable, un sentimiento inaudito para los siempre optimistas y explosivos B-52’s. Se vaticinaba el fin del grupo que no veía continuación sin su hermano, su amigo y su compositor principal.

A pesar de todo, el profundo lazo de amistad entre los integrantes hizo su llamado tres años después y la banda se reunió para finalizar el duelo haciendo lo que Ricky hubiera querido: crear música. Lo que nadie esperaba era que este fuera el inicio del apogeo de The B-52’s. 

‘Cosmic Thing’ fue lanzado en el verano de 1989 y sorpresivamente sus sencillos “Love Shack” y “Roam” alcanzaron una popularidad inmensa a nivel global. Hoy son sus canciones más exitosas. En “Deadbeat Club” rindieron homenaje a sus días de juventud junto a Ricky en Athens, Georgia. Posteriormente lanzaron ‘Good Stuff’ (1992) y tras una pausa de 16 años ‘Funplex’ (2008). 

Después de 45 años desde su creación la influencia de The B-52’s es incuestionable. Hicieron de Athens un epicentro del rock universitario del que saldrían sus grandes sucesores R.E.M. (Kate Pierson colaboró en “Shiny Happy People” y Michael Stipe hizo un cameo en el video de “Deadbeat Club”) además de otras bandas LGBT+ como Of Montreal. 

Artistas LGBT+ de toda índole los nombran como parte importante de su desarrollo, especialmente por la capacidad de identificarse con su naturaleza queer. Entre ellos están Andy Butler de Hercules & Love Affair, Jake Shears de Scissor Sisters, Beth Ditto de Gossip o Bradfor Cox de Deerhunter.

Ahora bien, el alcance de The B-52’s no se limita al ámbito independiente/alternativo. El singular estilo de los norteamericanos ha encontrado su camino hacia la música de estrellas internacionales. Muestra de ello es la clara reminiscencia de “Rock Lobster” en “Fly On The Wall” de Miley Cyrus (2008) o “Escondite Inglés” de Shakira (2005). La misma colombiana ya había tomado prestados los riffs de guitarra de Ricky Wilson para “Te Aviso, Te Anuncio” (2001). En un caso más peculiar, fueron sampleados por Pitbull en su canción “Hey You Girl” (2006).

Incluso la televisión y el cine han rendido sus respetos a la banda de Athens. Ya sea RuPaul –quien hizo cameos en los videos de ”Love Shack” y “Funplex”– invitándolos a fungir como jueces en el episodio 2 de la temporada 9 de RuPaul’s Drag Race; Gus Van Sant titulando su laureada película 'My Own Private Idaho' en honor a la canción "Private Idaho" o el director Craig Johnson dedicando una escena de su bien recibido film ‘Alex Strangelove’ a la canción “Dance This Mess Around”. 

¿Qué ha llevado a The B-52’s a ser figuras LGBT+ tan importantes? La respuesta es evidente. Se convirtieron en iconos queer por el mero hecho de existir. Kate, Fred, Keith, Ricky y Cindy desarrollaron un universo donde ser gay, bisexual o hetero era solo una simple pieza en un collage kitsch. "Cualquiera es bienvenido a nuestra fiesta" ha sido siempre su filosofía y su música es un espacio seguro para las disidencias. 

La banda fue tan honesta y transparente que jamás tuvieron que salir del clóset ni aclarar su sexualidad. Simplemente se mostraron tal y como eran y el mundo los aceptó, quizá por que siempre los vio como extraterrestres o por que lo suyo era tan evidente que no había cabida para las dudas. Al día de hoy aún parece sorprendente que este grupo de queers se haya salido con la suya y haya conquistado un género per se homófobo y misógino como el rock. 

Ellos lo tenían bien entendido, su acto más subversivo y revolucionario fue nunca dar explicaciones, como lo mencionó Keith Strickland al periodista T. Cole Rachel: 

"No fue hasta 1992 que alguien nos pregunto sobre ser gay" menciona. "Fue casi un tanto más subversivo que no habláramos al respecto. Solamente estábamos intentando ser nosotros mismos y ser gay solo era una parte de ello. Así era como queríamos que fuera el mundo, ¿sabes? Tú haces tus cosas y tu orientación sexual es simplemente una parte de ello. Creo que era aun más revolucionario por eso. La gente se identificaba con nosotros a ese nivel o no. Algunas personas lo entendían, algunas otras no pero claramente nunca tratamos de esconderlo. Nuestra música y nuestra imagen se defendían por sí mismas -esa era nuestra declaración- y nunca fuimos lo suficientemente conscientes para pensar que necesitábamos decir algo más al respecto. Estábamos diciendo que estaba bien ser diferentes al vivirlo de esa manera."

Fuente: https://www.tcolerachel.com/b-52s

Queda claro que el mundo no es consciente de lo valientes y subversivos que fueron, pero ya es hora de reconocerlo: The B-52’s no perdieron el tiempo cambiando al mundo, crearon el suyo propio.


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