“Firme como la madera y suave como seda”: "La Fortaleza" de Francisca Valenzuela | Por Lee Tapia.




Desde siempre he reconocido en la música de Francisca Valenzuela, una invitación a atrevernos a ser personas más críticas y empoderadas. No sé cómo ni por qué azares del destino en 2007 o por aquellos ayeres di con su primer álbum "Muérdete la lengua", sin duda una joya musical, sin embargo, hoy del que voy a escribir es su más reciente material, "La Fortaleza". 

Si tuviese que describir a grosso modo este álbum, sería de la siguiente manera: Su contenido es bastante fuerte, tanto la selección de instrumentos, la intensidad de los mismos como las letras y los matices de la voz, te permiten conectar contigo, con sensaciones, emociones y situaciones que la mayoría muy posiblemente hemos vivido o experimentado en algún momento de nuestra vida.

Estoy consciente que el año 2020 nos ha afectado a todos y todas en muchas esferas de nuestras vidas y seguro no soy el único que buscó un rescate, algo que nos permitiera aligerar la existencia o al menos los días. A lo largo de mi vida, la música ha sido un rescate para mí, para evitar ahogarme con mis emociones y en esta ocasión después de atreverme a nadar en y con mis sombras, después de saber que sí, estoy hecho de sombras y no sólo brillo, encontré un seguro, un algo intangible al tacto del cual agarrarme en el álbum "La Fortaleza" de Fransica Valenzuela. Para mí, fue como si ella hubiera escrito y descrito todo lo que he sentido durante varios meses, de modo que a través de sus canciones me recuerdo y permito ser humano, imperfecto.

Encontré pedazos de mí en sus canciones, en algunas, por ejemplo en "Nunca quise herirte", cómo el miedo y el ego consumieron la poca y dañada autoestima que habitaba en mí y reaccioné muchas veces desde el temor a perder a la otra persona, efectivamente nunca quise lastimar a nadie, sin embargo, sin intención de hacerlo la lastimé a ella, pero a mí también. Aún así no perdí la esperanza de que eso pasaría y cómo dice la canción 

“y la vida sanará, podré ser yo mañana, podré amarme más mañana, si me puedo perdonar”.

 

"Flotando", sin duda, es una de mis canciones favoritas de este álbum porque habla del amor de una manera tan bella que me hace recordar y seguir deseando un amor así, un amor en el que no se trate de saber cuánto te aman o quién ama más, sino en el que te amen y tú ames mejor, un amor en el cual te sepas acompañado/a y tú también acompañes, en el cual sabes y decides amar cada día a esa persona y apoyarle para crecer como seres individuales y también como pareja.

Por otro lado, me encontré con "Ya no se trata de ti", si les soy sincero, se me eriza la piel de pensar en esa canción, de sentir la letra y visualizar flashbacks de esas relaciones en las que terminé deshecho por entregarlo todo, por cegarme por el deseo de continuar en una relación que ya no me hacía ningún bien, pero es darme cuenta de ello y aprender y reconocer que sí quiero y que no en una relación de pareja. Es darme cuenta que tengo que tomar mi parte en cualquiera de mis relaciones y hacerme responsable de lo mío y nada más.

"Normal mujer" —recomiendo que escuchen la versión en vivo junto con Cami— me atraviesa la piel y mi historia personal, al ser un hombre trans, miro a mi pasado y reconozco que fui educado con muchos saberes y limitantes que lamentablemente son dirigidos a las mujeres, los cuales sólo me hicieron cuestionar más y más cosas. Sin embargo, esta es una de mis canciones favoritas, de alguna manera crítica el sistema de creencias con el que se educa usualmente a la mujer y veo que justo eso se quedó muy arraigado en mí, esa parte en la que te dicen que eres un ser incompleto, entonces te has de completar en otros u otras, te has de buscar a través de otros ojos y lo único que sucede es que te sientes insuficiente y frustrado, o bueno, frustrada, porque aún en pareja no te sientes completa/o y observas alrededor, ves a las otras mujeres que aparentemente se viven plenas con ellas mismas y te cuestionas “¿por qué no puedo ser “normal” o como ellas?” En mi caso, la respuesta fue “porque no soy una mujer y ya no puedo seguir buscando darle gusto a otros/as”, en el caso de las otras personas, cada quien sabrá su respuesta. 

"La Fortaleza" para mí fue un rescate, literalmente. La letra aclaró y ordenó el caos interno que había en mí, el mensaje fue sencillo de entender, está bien mirar al pasado siempre que no te quedes en él, se vale resignificarlo para avanzar, para crecer, para estar presente, fue así que poco a poco, cada mañana la primer canción que escuchaba en mi día, era "La fortaleza", al tiempo que fortalecía mi ser y reconstruía la confianza en mí mismo, y recordar también la importancia de ser flexible, para no romperme ante la primera ráfaga de viento: “firme como la madera y suave como seda”.


Francisca Valenzuela es una cantautora, poeta y multinstrumentista chilena con cuatro álbumes de estudio "Muérdete la lengua" (2007), "Buen soldado" (2011), "Tajo abierto" (2014) y "La fortaleza" (2020). También es fundadora y directora del "Ruidosa Fest", el cual surgió como un festival feminista internacional interdisciplinario en 2016 y a través de los años se ha convertido en una plataforma que fortalece los lazos de comunidad entre las mujeres en la industria musical. Más información en: https://somosruidosa.com/ 


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