#TemazoThursday: ‘Désenchantée’ de Mylène Farmer [30º Aniversario] I Por René Amador.

'Désenchantée'
Mylène Farmer
de 'L'Autre'
1991


En octubre de 1990 un movimiento estudiantil se alzaba en Francia, incitado por la denuncia de abuso sexual hacia una estudiante de preparatoria en un suburbio de Paris. El disgusto creció rápidamente y en menos de tres semanas, el 13 de noviembre del mismo año, más de 100 000 estudiantes tomaban las calles de la capital francesa para manifestarse exigiendo mejoras inmediatas en la seguridad de los planteles además de su descontento por la sobrepoblación en las instituciones educativas y por la escasez de profesores y personal académico. 

Las demandas de los estudiantes fueron escuchadas por el entonces presidente Francois Mitterrand; sin embargo la pesadumbre era palpable y pronto se extendería a toda la sociedad francesa a causa del estallido de un conflicto bélico que vería a su nación involucrada: La Guerra del Golfo. 

Mientras la incertidumbre y la decepción crecían en Francia, Mylène Farmer, la reciente superestrella musical se encontraba preparando su tercer álbum tras el ascenso meteórico de sus primeros trabajos. Farmer, quien siempre buscaba la inspiración para su arte en las letras impresas eligió en esta ocasión –quizá por casualidad o tal vez por plena convicción– a la pesimista pluma del filósofo rumano Emil Cioran. 

Con “En la cima de la desesperación” (1934) de Cioran en mente Mylène vertería el nihilismo radical en las composiciones de su inseparable colaborador Laurent Boutonnat. Entre ellas, una canción de solemnes acordes de piano que contrastan con enérgicos sintetizadores, entregada al desencanto y la desilusión sería la encargada de presentar un nuevo capítulo en la carrera de la cantante. 

En este primer sencillo llamado ‘Désenchantée’ encontramos exactamente lo que su título nos indica, un canto a la desesperanza en el que su protagonista se presenta desamparada ante los tropiezos, los fiascos y las frustraciones de una vida desencantada.

¿Quién podría impedirme
Aceptar cualquier cosa
Cuando la razón se desmorona?
A qué seno encomendarse
¿Quién podría pretender
Arrullarnos en su vientre?

Si la muerte es un misterio
La vida no es nada dulce
Si el cielo tiene un infierno
El cielo bien puede esperarme
Dime
Cómo lidiar con estos vientos contrarios
Ya nada tiene sentido, ya nada está bien

Todo es un caos
Alrededor
Todos mis ideales: palabras arruinadas
Busco un alma que
Pueda ayudarme, soy
De una generación desencantada,
Desencantada…"

Como era habitual para Farmer, ’Désenchantée’ fue retratada a través de gran parafernalia cinematográfica, con un videoclip dirigido por Boutonnat de 10 minutos de duración que requirió 5 días de rodaje, más de un centenar de extras y explícitas escenas de violencia. En él, Mylène con su característico look andrógino incita a una rebelión en lo que parece ser un campo de concentración.

 

Mucho se podría escribir del éxito arrollador que alcanzó ‘Désenchantée’ tras su lanzamiento el 18 de marzo de 1991; de cómo se mantuvo inamovible dos meses en el número uno de las listas en Francia, del millón de copias que vendió en aquel año, de que en algún momento ostentó el título del sencillo más vendido en la historia de su país, de que esporádicamente regresa a las listas tras décadas por sus descargas digitales y por las ventas de sus reediciones. Sin embargo, ‘Désenchantée’ forma parte de las privilegiadas canciones que pueden prescindir de todos sus logros comerciales y aun así mantener su relevancia.

‘Désenchantée’ es uno de esos fenómenos donde la música narra en directo el contexto sociopolítico al que pone banda sonora. Si se ha convertido en el tema más importante en la carrera de la figura más longeva y aclamada del pop francés es por que dejó de ser una canción de Mylène para convertirse en “el himno de toda una generación”, como ha sido llamada por los medios. El himno colectivo que expresó la decepción por las condiciones negligentes de la educación y las atrocidades de la Guerra del Golfo.

Muchas más proezas ha logrado Farmer en su destacada trayectoria, pero tras 30 años queda claro que Farmer y Boutonnat alcanzaron la genialidad al capturar el sentir de una generación aplastada por la incertidumbre política, la violencia y la desilusión, une génération désenchantée.

 

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