15 años de ‘Blanco Fácil’ de Chetes I Por René Amador.

Poco a Poco

A mediados de los 90 surgió en Monterrey, México un movimiento al que se le denominó la Avanzada Regia, protagonizado por bandas como Plastilina Mosh, Control Machete, El Gran Silencio, Jumbo y Zurdok, agrupación cuyo triunfo en 1995 en 'La Batalla de las Bandas' —el concurso nacional de rock— se considera el primer hito de dicho movimiento. 

Zurdok estaba conformado por David Izquierdo, Maurizio Terracina, Fernando Martz, Jorge Sáenz, Gustavo Hernández y Luis Gerardo Garza, conocido como Chetes. Entre 1997 y 2001 lanzaron tres álbumes elogiados por su innovación y sus aportaciones al rock mexicano: “Antena”, “Hombre Sintetizador” y "Maquillaje”. 

En 2002, tras cambios en su alineación y la pérdida de su contrato discográfico el grupo se disolvió. De la mano de Chetes y Terracina, Zurdok evolucionaría a Vaquero, agrupación que reducía la experimentación y se enfocaba en un rock menos complejo, además de adoptar el inglés como lenguaje oficial de sus letras. Lanzaron su álbum homónimo en 2005, en el cual se encontraba incluido el sencillo “Sunshine”, de moderado éxito.

Dicen que la tercera es la vencida y después de dos proyectos con buena aceptación crítica pero con dificultades para instalarse en el mainstream nacional, Chetes obtuvo una oportunidad de oro: un contrato discográfico con libertad creativa por parte de EMI México.


¿Qué vas a hacer?

Como resultado su primer álbum solista, ‘Blanco Fácil’, vio la luz un 30 de marzo de aquel lejano 2006. El panorama musical en México en ese año parecía especialmente fructífero para la escena alternativa. Por ejemplo, en Monterrey emergía la irreverencia de Quiero Club y su ‘WOF’, mientras que en Guadalajara y Ciudad de México, Porter y Austin TV respectivamente, se encontraban preparando las obras de carácter experimental, contenido narrativo y complejidad estética que fueron ‘Atemahawke’ y ‘Fontana Bella’. Era el mejor momento para las propuestas no convencionales. 

No obstante, en ‘Blanco Fácil’ Chetes decidió ir a contracorriente y adoptar la tradición. Podría inferirse que el músico se doblegó ante la presión de verse en las filas de una disquera multinacional, sin embargo, si alguien tenía derecho de replicar el manual de composición elemental del rock era él. 

Chetes nació cobijado por el quehacer musical al ser hijo de uno de los miembros de Los Rockets, pioneros en la introducción del Rock & Roll en México en la década de los 50. Además de una formación clásica, el rock y el pop fueron los pilares fundamentales de su educación. Un álbum solista era la oportunidad perfecta para demostrar que Chetes es un instruido, hábil e infravaloradísimo compositor.

‘Blanco Fácil’ es pues un álbum pop rock a ultranza. Un disco de melodías perfectas, arreglos impecables, instrumentación habitual y estructuras ortodoxas, donde cada uno de los 12 tracks podría haber fungido como sencillo por su calidad melódica infalible. Está claro que el trabajo de Lennon y McCartney fue la plantilla para crear la mayoría de estas canciones, al igual que la obra de Brian Wilson (especialmente en los arreglos vocales); a pesar de ello, Chetes nombraría a Jeff Lynne de Electric Light Orchestra como su mayor influencia en la creación de este fonograma.

Inclusive cuando se aleja de los límites del rock nunca abandona la tradición, por ejemplo cuando visita el country, el folk o el mariachi en “Que me maten”, “Una pieza” y “El sonido de tu voz” lo hace siempre respetando las reglas al pie de la letra, como el más meticuloso de los compositores.

Si buscamos un factor singular y no convencional en la creación de ‘Blanco Fácil’ no lo encontraremos en los elementos que lo conforman, pero si en su proceso de realización. Chetes pudo elegir a uno de los productores establecidos en el mercado latino. Pudo acudir a las manos de Emmanuel del Real o pudo tomar un avión hacia Argentina para entregarle el mando de las consolas a Santaolalla o a Cachorro López, no obstante, decidió viajar a un destino sin precedentes para trabajar con una figura muy alejada del rock mexicano.

La producción de ‘Blanco Fácil’ se llevó a cabo en Nashville —la capital mundial del country— bajo la dirección de Ken Coomer, baterista de los reconocidos Wilco hasta su salida en 2002 tras el laureado ‘Yankee Hotel Foxtrot’. Para un álbum tan influenciado por los Beach Boys y los Beatles ciudades como Los Ángeles o Nueva York parecerían locaciones más congruentes, pero fue decisión de Coomer mantenerse en la capital de Tennessee y el sonido americano de Nashville permearía en la mencionada vertiente folk del disco (incluso una versión country de ‘Regresa’ se coló en la reedición de lujo del mismo en 2007). 

Chetes y Coomer en el estudio.

Chetes y Coomer se reunieron en octubre del 2005 y después de un mes de trabajo junto al ingeniero Charlie Brocco, en cuyo currículum destacaban colaboraciones con Fleetwood Mac, George Harrison y el mismísimo Jeff Lynne, ‘Blanco Fácil’ estaba listo. 

Llegó la luz

En sus anteriores proyectos, Chetes no había tenido dificultad para crear canciones que resonaran en la escena alternativa, pero trascender al público general y por ende movilizarlo a consumir su música era el verdadero reto.

Con su debut solista esto estaba por cambiar, gracias a la naturaleza pegadiza de sus nuevas composiciones. Tres sencillos se lanzaron, “Completamente”, “Poco a poco” y “Que me maten”, los cuales gozaron de un alto éxito en televisión y radio. Esto, aunado a la extensa promoción en medios y la gira correspondiente llevaron a ‘Blanco Fácil’ a convertirse en Disco de Oro por 50 000 copias vendidas en nuestro país. 

El disco además fue publicado en otros territorios del continente, por ejemplo en Argentina o en Estados Unidos, donde el lanzamiento en diciembre de 2006 consiguió que el New York Times publicara un extenso perfil sobre Chetes titulado The New Sound of Mexico, Sung in a Nashville Accent

Críticamente el tiempo ha otorgado el respeto merecido a ‘Blanco Fácil’. El blog mexicano Me Hace Ruido lo colocó como uno de los mejores álbumes mexicanos de la década 2000-2009 y recientemente Filter México lo ha nombrado uno de los 60 mejores discos mexicanos del 2000 al 2020. 

Más allá de su marcado apego al canon del rock clásico, sus singularidades le otorgan un lugar especial. Nadie esperaba que un disco mexicano hecho en Nashville se convirtiera en un éxito de ventas y ciertamente a los fans de Wilco les hubiera parecido inverosímil que la primera composición en español del baterista fuera un éxito en México (“Que me maten” es co-autoría de Coomer)

Ahora bien, a veces está bien no valorar la importancia de una obra por sus excentricidades ni por su repercusión e influencia, sino solamente por la calidad y maestría de su contenido musical y en 'Blanco Fácil' Chetes se nos reveló como uno de los compositores más pulidos que nos ha dado el rock mexicano. 

Finalmente, aún en su simpleza, ’Blanco Fácil’ es un álbum que todo lo tiene, completamente, aunque parezca todo ser muy poco.  

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