In the evidence of its brilliance: 15 años de ‘Confessions on a Dancefloor’ I Por René Amador.

Es complicado ser objetivo con tus artistas preferidos y sobre Madonna estoy consciente que ha hecho muchas cosas mal, pero lo que es innegable es que cuando las hace bien alcanza la excelencia y por ello es indispensable hablar de uno de esos momentos: Hace 15 años Madonna nos regalaba su último magnum opus, ‘Confessions On A Dancefloor’, el evangelio final de sus sagradas escrituras del pop.

Cuando se escribe sobre la carrera de Ciccone una palabra es recurrente; reinvención. Uno podría argumentar que el éxito de ‘Confessions…’ consistió en presentar la última gran reinvención de la cantante, sin embargo, lo que su décimo álbum brindó fue más bien un reinicio. 

Madonna pasó la segunda década de su trayectoria dedicándose a la experimentación. Primero con el R&B (‘Bedtime Stories’), luego con Broadway (‘Evita’), después con la electrónica experimental (‘Ray Of Light’) y finalmente con la Folktronica (‘Music’, ‘American Life’). Evidentemente esto había traído altibajos y justo antes de la publicación de ‘Confessions On A Dancefloor’ la artista había tocado fondo en popularidad. 

Las bajas ventas de ‘American Life’ y su denostada apreciación por parte del público y la crítica parecían presagiar la caída de un ícono, pero con la reina del pop siempre existe el beneficio de la duda. Si sobrevivió al descalabro de ‘Erotica’ dando un giro hacia los territorios menos escabrosos del R&B en ‘Bedtime Stories’, la respuesta era volver a un lugar inofensivo y esta vez el reinicio y la vuelta a sus raíces en el Dance Pop la verían renacer como el inmortal ave fénix del pop.

Es obvio que Madonna jamás abandonó la pista de baile, pero lo que convirtió a ‘Confessions On A Dancefloor’ en un suceso fue su concepción de regreso triunfal al Nueva York que vio nacer a la estrella. En este álbum la vemos girando al ritmo de ABBA y Donna Summer ('Hung Up, 'Future Lovers') en Studio 54; dando todo en Danceteria con Pet Shop Boys y ella misma ('Jump','Get Together') sonando de fondo e incluso recordando sus inicios en el rock cuando se codeaba con figuras como Thurston Moore o Michael Gira ('I Love New York').

‘Confessions On A Doncefloor’ fue un éxito visto desde todos sus ángulos: Trajo la reconciliación de Madonna con las publicaciones musicales (ver un disco indudablemente pop puntuado con un 90 en el New Musical Express no era una constante hace 15 años); se mantiene aún como uno de los discos más vendidos del siglo XXI con más de 10 millones de copias y sobre todo, se ha convertido en el favorito de gran parte de sus seguidores y fue la obra que demostró a las generaciones más jóvenes el gran poder de la reina. 

Nada de lo anterior sería posible si su presentación ante las masas no hubiera sido tan impactante, contundente y certera y por ello su primer sencillo se convirtió ya en un clásico. Para la creación de ‘Hung Up’ Madonna tuvo que rogar por correspondencia a Benny Andersson y Björn Ulvaeus de ABBA su permiso para utilizar el mítico sample; fue apenas la segunda ocasión que lo permiten. ‘Hung Up’ podría ser de hecho la canción más exitosa de Madonna: Es uno de los sencillos más vendidos de la historia y tiene el Record Guinness a la canción que alcanzó el número 1 en más países (41).

Existe una expresión que ronda las redes y a mi parecer se utiliza con poca cautela: "It was a cultural reset". No me gustaría hacer tal aseveración a la ligera, pero para mí ‘Confessions…’ es uno de los pocos momentos del pop de este siglo que catalogaría como un suceso cultural (a saber, lo otros serían ‘Fijación Oral/‘Oral Fixation’ de Shakira; ‘The Fame’/‘The Fame Monster’ de Lady Gaga y ’21’ de Adele). 

El alcance de este lanzamiento fue apabullante: sus sencillos estaban en todas partes, las estaciones de radio y los canales musicales los repetían sin parar, las estanterías de las tiendas de discos estaban repletas de copias. Las revistas y periódicos se regocijaban del gran regreso de la reina del pop; No hubo escapatoria. Así como llegó a todos los oídos también llegó a rincones inesperadísimos. Desde actuaciones junto a Gorillaz en entregas de premios hasta Coachella (donde una adición de último minuto convirtió a Madonna en la primera súper estrella pop en llegar al festival de Indio, California).

Por supuesto su huella en la cultura pop es amplia, empezando por el icónico leotardo rosa que se ha unido a los legendarios momentos estéticos de Madonna. En lo musical, el trabajo de Stuart Price en la producción se ha tornado en un sinónimo de excelencia Dance Pop y a través de estos 15 años ha sido mano derecha de muchos proyectos a la hora de asaltar la discoteca, entre ellos Kylie Minogue en ‘Aphrodite’ (2010), los Pet Shop Boys en su laureado ‘Electric’ (2013) y Dua Lipa en el sensacional ‘Future Nostalgia’ (2020).

No es como que Madonna desapareciera después de ‘Confessions’, en los años posteriores logró otro éxito mundial (‘4 Minutes’), rompió records de entradas a sus conciertos (‘Sticky & Sweet Tour’) y puso a algún nuevo súper productor en el mapa (Bloodpop). Sin embargo, ninguno de sus proyectos ha logrado el impacto y el alcance de ‘Confessions On A Dancefloor’. Afortunadamente Madonna ya no lo necesita, tras 20 años de carrera este álbum terminó de escribir con tinta indeleble su nombre en los anuarios de la excelencia musical.

(Madonna, 2020).

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