#Temazo Thursday: "El baile de los que sobran" de Los Prisioneros | Por Irving Villafaña.

“El baile de los que sobran”

Los Prisioneros

De ‘Pateando Piedras’

1986

 Un poco del fenómeno 

En plena dictadura de Augusto Pinochet (1974 -1990), cierta facción del rock chileno de la década de los ochenta, empezaba a caracterizarse cada vez más por trasmitir en sus letras un lenguaje de doble sentido que aludía a la crítica política, económica y social, que se presentaba en las diferentes latitudes de la nación chilena y que pese a la constante amenaza de censura e inclusive de exilio por parte del régimen militar, tal tendencia continuó imparablemente.

De todos estos grupos que se embarcaron en dicha corriente de critica sistémica, uno en particular marcó un fenómeno musical que literalmente lo convertiría, para muchos, en el representante de la voz generacional de las juventudes chilenas de la década de los ochenta y que, al día de hoy, su aporte musical se encuentra vigente no solo por su contribución artística sino también por el peso de sus letras que invitan constantemente a la reflexión en torno a la cotidianeidad de Latinoamérica. Este grupo fue Los Prisioneros (1983-1991; 2001-2006).

Los Prisioneros.

Los Prisioneros es uno de los grupos más representativos de la historia del rock chileno. Conformados por Jorge González (voz principal y bajista del grupo), Claudio Narea (guitarrista y coros) y Miguel Tapia (baterista y coros), lanzaron 6 álbumes en estudio, varios álbumes más en vivo, así como recopilatorios. El grupo se caracterizó por dotar a sus canciones de líricas con enfoque crítico hacia su medio social y canciones como “Tren al sur”; “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”, “We are sudamerican rockers”, “Corazones rojos”, “Nunca quedas mal con nadie”, entre otros temas, demuestran el nivel de análisis, reflexión y conclusiones a las que esta banda de rock realizó y difundió mediante la música.  

Cabe destacar que, a lo largo de la historia de Los Prisioneros, diversos músicos han colaborado con el grupo, ya sea en presentaciones en vivo o en la elaboración de canciones en estudio. Entre los principales músicos se encuentran: Cecilia Aguayo, Robert Rodríguez, Gonzalo Yáñez, Sergio Badilla y Álvaro Henríquez.

El baile de los que sobran 

Dos años después de su primer álbum de estudio, “La voz de los 80”, el 1 de noviembre de 1986, Los Prisioneros lanzaron su segundo y aclamado álbum “Pateando piedras”, ahora bajo la licencia total de una empresa multinacional (EMI). Dicho álbum presentó un estilo musical, un poco diferente respecto al álbum anterior, pues este estuvo influenciado por la onda tehcno y tuvo menos presencia de un estilo tipo The Clash. 

Así mismo, en lo referente a la producción, este álbum fue más complejo en relación a los arreglos e instrumentación implicados en las canciones que el anterior, sin embargo, a nivel de composición, el grupo continuó y trasmitió adecuadamente sus mensajes mediante el uso de sucesiones de acordes mayores y menores aunados a líneas de bajo y batería funcionales con la intención de cada pieza musical en cuestión, dejando claro que el virtuosismo al estilo shredder no es siempre necesario.


El álbum presentó grandes composiciones con fuertes críticas al status quo imperante, las cuales fueron realizadas durante la gira de su primer álbum, tales como “¿Por qué no se van del País?”, “Muevan las Industrias” y "El baile de los que sobran", por ejemplo. Esta última canción influenciada por sus experiencias estudiantiles en el Liceo número 6 Andrés Bello, de la comuna de San Miguel, constituiría un himno juvenil en contra de la injusticia más allá de las fronteras chilenas y que actualmente ha resurgido con mucha fuerza en los diferentes contextos geográficos dados por la crisis del sistema neoliberal.

"El baile de los que sobran" es una canción armónicamente sencilla, pero ingeniosa en su melodía, la cual al estar dotada de una letra tan significativa y directa que retrata una realidad muchas veces invisibilizada, invita al público en general a repensar la dirección que como sociedades estamos tomando no solo en la cuestión del sistema educativo en sí, sino en torno a las inequidades y brechas generadas por el sistema económico que nos rige. "El baile de los que sobran", más que ser una canción producida con una guitarra acústica, un sample, y batería electrónica, es una obra que cumple más allá de su propósito artístico, pues su aporte social actual es histórico y se ha constituido como todo un referente de las canciones de protesta.

"El baile de los que sobran" aborda implícitamente en sus letras la polarización y precariedad  social a través de tratar como temas de la canción a la frustración e incertidumbre del desempleo a causa de la falsa promesa del éxito académico,  a la normalización de esta inequidad en función de la posición económica, y a la omisión de estas realidades como una problemática social, y es que  la frase “nadie nos va echar de más” pone de manifiesto nuestras tendencias como sociedades a la invisibilización de los contextos de diversos sectores sociales que se han desenvuelto en condiciones diferentes a las predominantes en los barrios medios y altos de las medianas y grandes urbes latinoamericanas, y que juzgados bajo una cosmovisión heredada por la idea del desarrollo y el progreso, se han creado discursos estereotipados que justifican sus escenarios precarios como resultado de su propia naturaleza, cuando en muchas ocasiones como sociedades omitimos su existencia o minimizamos sus problemas frente a los inconvenientes que presentan las clases mejor acomodadas, lo que nos lleva a cuestionar sí es que acaso “nadie los quiso ayudar de verdad”.


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