Reseña: 'To Love Is To Live' de Jehnny Beth | Por Marlene Rivas.

Quizás el nombre de Jehnny Beth no es tan conocido en nuestro país, pero sí lo ha sido el nombre de Savages, el proyecto de post-punk conformado por una alineación completamente de mujeres y la cual la colocaría a la cantante y compositora francesa en el mapa musical mundial. 

Con apenas un par de presentaciones en México; en el 2013 en el festival Corona Capital y en el 2016 en el Vive Latino, presentando sus dos álbumes "Silence Yourself" (2013) y "Adore Life (2016) respectivamente, la banda dejó una huella profunda de su feroz energía sobre el escenario y cuya fuente radica en la crudeza lírica, el poder de las guitarras distorsionadas y ásperas, lineas de bajo memorables  y un frenético ritmo en la batería. 

Silence Yourself (2013)
Adore Life (2016)

Ambos álbumes contaron con la producción de Johnny Hostile, fotógrafo, músico y pareja sentimental de Beth desde hace varios años. 

Johnny Hostile and Jehnny Beth.

Luego del lanzamiento del último álbum de Savages, estas entraron en una pausa y Beth incursionó en diversos proyectos, dentro de los cuales destacan su colaboración con Gorillaz en "We Got The Power" y posteriormente su integración al tour "Humanz", colaboraciones al lado de Julian Casablancas y The Strokes y el inicio de su programa de radio para la BBC titulado "Start Making Sense".


Después de la muerte de David Bowie en 2016 y de una especie de epifanía de creación, Jehnny comenzó a escribir lo que se convertiría en su material como solista y que contaría con las colaboraciones de Atticus Ross (Nine Inch Nails), Romy Madley Croft (The xx), Joe Talbot (IDLES) y la producción de Flood (Depeche Mode, Foals) y Hostile. 

Dichas colaboraciones le aportan diferentes capas a la producción. Algunas de ellas, por el lado musical, que continúa la enérgica linea punk de las Savages y que añade toques de rock industrial y trip-hop, pero que también le añaden silencios y transiciones hacia lugares musicales más decantados en compañía únicamente de piano. Por la parte lírica, Jehnny se presenta en su versión más honesta, combinando su caracterísitica potencia libre de vacilaciones con una vulnerabilidad que había mostrado poco de manera tan explícita anteriormente. 

Los ejes que explora a lo largo del álbum tienen que ver principalmente con la complejidad de ser una persona que habita este espacio-tiempo y su relación con la identidad, la sexualidad, la violencia, el género, la rabia, el odio, la tecnología y el amor. 

El álbum abre con "I Am" y con la brutal linea 
I am naked all the time
la cual resulta ser la primer y decidida pincelada en un mural sonoro de claroscuros que hacia la mitad del track develan otra de las intenciones de esta producción
Your safe is my danger
una declaración que representa en 5 palabras la constricción del entorno desde el cual surge la obra. 

Luego llega "Innocence", otro pincelazo certero hacia el reconocimiento sin velos de uno mismo, la aceptación de las dudas y las posibles contradicciones que uno pueda contener y sobre todo el retorno hacia la humildad y la inocencia. 
I don't even care about sex no more
I wanna do things with innocence

Hacia el tercer track, "Flower", queda claro que Beth no tiene miedo de explorar los intrincados caminos de la existencia humana y aquí narra su apasionado idilio con una bailarina del Jumbo’s Clown Room.

En "We Will Sin Together", "A Place Above" y "I'm The Man", Beth continúa con la corriente reflexiva y retoma el odio y los errores como espejos y experiencias inexorablemente humanas.

Dicho reconocimiento surge tras reflexionar su posición como creadora y al mismo tiempo como figura pública que se ve sometida al escrutinio de los medios y de la audiencia y cuyo actuar pareciera que debe ceñirse a los términos de la corrección política. 

En "Heroine", Beth reconoce finalmente su fuerza y hace las paces con cada una de sus aristas y se revela el propósito del álbum y muy probablemente de su vida en este momento

And all I need is (and all I need)
A heroine

 

En "The Rooms" y "French Countryside" baja los decibeles y las revoluciones para mostrar su versión más vulnerable. Particularmente en el último, en el cual al lado de Romy en el piano, se reconcilia con su país natal y con la Camille Berthomier que lo dejó durante 15 para buscarse un espacio seguro y más amplio para poder ser y que lo encontró en Londres. 

Romy y Beth. 

Finalmente en "Human" sintetiza los ejes del álbum y añade uno más: el de vivir en una era de hiperconexión y al mismo tiempo estar alienados del mundo y de uno mismo. Sin embargo, tal reflexión concluye con los versos de "I Am" en los cuales reconoce y acepta toda la vida que nos atraviesa, para bien y para mal. 


"To Love Is To Live" resulta ser una manifiesto de sensibilidad y claridad y cuya fuerza se potencializa tanto en la estridencia musical, como en los momentos de silencio. Tal ambivalencia es solo un ejemplo de la propuesta del "ser" para Beth y cuyos vibrantes alcances prometen desplegarse tanto para el post-punk, como para las mujeres en la música y para la industria misma. 


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