#TemazoThursday: ‘No’ de Shakira I Por Mel Segovia.

No
adverbio
    1. Se utiliza para negar; puede constituir por sí solo una respuesta negativa.
    2. Repetido, refuerza la negación; se utiliza especialmente en respuestas o réplicas.




Hace 15 años, en 2005, Shakira concluyó una de las más grandes trilogías del pop en español con ‘Fijación Oral Vol. 1’ (sucesor en dicho idioma de 'Pies Descalzos’ y ‘¿Dónde Están Los Ladrones?’). Este álbum capital que navegaba siempre con maestría por territorios tan lejanos como el reggaetón (‘La Tortura’), la bossa nova (‘Obtener Un Si’) y el electropop (‘Las De La Intuición’), terminó de encumbrar a la colombiana en el pedestal más alto de la creación musical latinoamericana, al menos en el ámbito popular.

De entre sus 10 majestuosas composiciones despuntaba una balada desoladora interpretada en colaboración de otra de las mentes más brillantes que ha dado la música latinoamericana, Gustavo Cerati. Se trata de ‘No’, una lastimosa canción de despedida que es excelsa no solo en las cuestiones musicales sino que presenta una de las líricas más exquisitas en el ya de por sí destacado repertorio de Shakira.

Hoy en nuestra sección #TemazoThursday, Mel Segovia nos regala un texto que tiene como inspiración el segundo sencillo de ‘Fijación Oral Vol. 1’, ‘No’, lanzado en julio de 2005.


"NO" como un éxito recurrente en la formación de mi historia musical/emocional.
 
La guitarra abre el deshacerme entre tanta negación.
A los 23 la hice propia, me puse las alas que dolorosamente arme y volé sin volver. 
Supe que es sentir que te rompan, la decepción es la más fuerte motivación para poder mencionar un simple pero sustancioso: "NO".

La escucho hoy contra-argumentando, no hay más que decirnos.
Lo sé.

Me convierto en uno con el humo.
Cerati y su guitarra hablan en el humo.
Una conversación en donde Shakira me suena tanto a ella.

                "NO te quiero en mi vida,
                 porque NO hay aportación,
                 NI algo que valorar en tu personalidad"

A mi edad supe bien lo que es romperle el corazón a alguien así.
Dedicábamos el alma en acumular intentos entre el veneno.
Hablé tantas veces en plural, jugué todas las partidas del insistir.
Entre excusas y retórica, encontré el arma más letal.
Traté de mirarte como antes mientras iba deshojando margaritas. 
Y sólo estaba mirando sin mirarme.
Intento disculparme diciendo que la esperanza que me dio tu amor, no me la dio más nadie.

Esta ocasión iba a ser diferente. 
Te juro, no miento.
Perdí la cuenta de cuanto levanté la paciencia que se te iba hasta los pies.

                "NO...
                 porque NO...
                 NI algo..."

Me pediste que no volviera más.
Sé que ni yo puedo vivir con tanto veneno.
Y espero no esperar a ver si se puede morir en el intento.
Lo presiento, me dolerás todavía aquí, adentro.
Y hoy, después de mis 26 siento como pesa más la rabia que el cemento.

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