Yo Logré Sanar Tu Corazón: Una carta de amor a 'NNVAV' de Zemmoa I Por René Amador.


Existen discos que, como las personas, llegan por una razón. Para mí no fue una casualidad que "NNVAV", el segundo álbum de Zemmoa haya aparecido en un momento decisivo de mi vida. 

“NNVAV” es un acrónimo para la frase Nada Nos Va A Vencer y fue lanzado en diciembre de 2015; como todos los proyectos de Zemmoa fue un álbum autogestionado. Para ese entonces yo estaba enamorado por primera vez y en menos de lo que pensaba estaría viviendo mi primer fractura de corazón. La gente dice que el primer amor nunca se olvida, pero yo creo que lo que nunca se olvida es la primera vez que sientes la decepción y el vacío que quedan como estragos de un amor que ya no es. Uno volverá a ese sentimiento en mayor o menor medida durante su vida, pero es esa primera vez la que marca para siempre. 

“NNVAV” inicia donde todos los corazones rotos comienzan: La ilusión. El álbum abre con "Es Para Ti", una canción luminosa de synth pop (género que liderará la primera mitad del disco y cuya calidad es equiparable a la de propuestas líderes en la escena mexicana como Clubz) donde Zemmoa canta sobre esa unión de dos amantes que se hacen uno. A partir de ahí empieza un viaje a través del duelo hasta llegar a la superación. 

“Ciencia ficción” nos lleva a ese momento de negación, en el que estamos dispuestos a intentar de nuevo mil veces hasta que seamos capaces de burlar al destino y alcanzar el felices por siempre, como si de universos paralelos se tratara. “+D10” (más de diez) es una cruda estampa de la depresión y la ansiedad que pueden traer los recuerdos de una relación terminada, donde el llanto se hace presente “más de una vez, más de dos, más de cuatro, cinco, nueve o diez”. En “Hombre de Hojalata” Zemmoa canta sobre el rencor, uno de los sentimientos más incómodos que inundan el espíritu tras una pérdida; en ella describe como el enojo es un paso más para llegar a la sanación. “Biografía” cierra la primer sección del disco romantizando la separación como una obra literaria que no ha sido concluida y está en espera de sus capítulos de continuación. 

El punto catártico de “NNVAV” llega con “Sobrevivir”, una lúgubre y emotiva balada acústica sobre dejar ir y aceptar la pérdida y la muerte para poder vivir, sobrevivir. Con la lucidez llega el aprendizaje y las siguientes dos canciones se encargan de enseñarnos las lecciones que deja el sufrimiento. “El Alacrán” (con sus reminiscencias a “Veneno Vil”) nos instruye que el amor puede ser tóxico y es mejor huir de él hasta que inevitablemente nos alcance de nuevo. “Mujeryego” (Mujer y  ego) nos lleva al club mientras nos muestra que nuestro autoestima será lo que nos va salvar de ser utilizados y lastimados; “Mi corazón no está hecho para ningún cabrón”.

Como todas las etapas de la vida, “NNVAV” es cíclico. El álbum termina de nuevo en la ilusión, aunque esta vez ese amor no se dirige a otra persona, sino a uno mismo y a la vida. “NNVAV”, la canción,  es una celebración de lo bueno y de lo malo, de sentir, de luchar nuestras batallas y de tener a la música para ayudarnos a sobrellevarlas, de que pase lo que pase Nada Nos Va A Vencer. 

(Zemmoa, 2015)

Cuando escribo una reseña intento que sea lo más objetiva posible, aunque paradójicamente la experiencia estética siempre será subjetiva. Sin embargo hay discos que más que una reseña se merecen una carta de amor no por sus vanguardistas producciones, tampoco por sus complejos conceptos, mucho menos por crear sonidos innovadores pero sí por algo igual de meritorio: su capacidad de llegar justo en el momento indicado para hablarte a ti y solo a ti, mostrarte tu dolor desde fuera y ayudarte a sanar. “NNVAV” no es el mejor disco que he escuchado, tampoco es uno de mis favoritos, pero de él aprendí mucho más que de los anteriores y por ello es uno hacia los que más cariño y admiración tengo.

En 2015 aparecieron otros discos que trataban sobre las tragedias de la vida (“Hasta La Raíz” y “How Big, How Blue, How Beautiful” también fueron especialmente importantes para mi) pero “NNVAV” logró resonar para mi por su capacidad de retratar y describir un proceso tan difícil como el primer desamor, una narración lineal que me acompañó de principio a fin y se quedó impregnada en mis recuerdos como un anexo del sentimiento mismo. “NNVAV” me enseñó a desamar y cada que vuelvo a pelear esa batalla vuelvo a él para recordar que no importa cuanto duela, nada me va a vencer. 

Hay muchas otras cosas que destacar de la carrera de Zemmoa además de la excelencia de "NNVAV". En un país donde la expectativa de vida para las personas transgénero es de apenas 35 años y que ocupa el segundo lugar a nivel mundial en asesinatos de individuos mismo colectivo, que una mujer transgénero haya logrado con sangre, sudor y lágrimas tener tres álbumes en su discografía, una gira internacional, presentarse para Jean Paul Gaultier y ser parte de campañas con marcas tan importantes como Levis, Axe o Adidas es toda una proeza. Pero más allá del glamour, que Zemmoa esté luchando por la visibilidad con obras que hablan de experiencias tan universales como la pérdida del amor y el duelo es un paso gigantesco para la humanización y sensibilización hacia las personas trans.

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