Temazo Thursday: 'Don't Shoot' de Shea Diamond por Marlene Rivas.

Shea Diamond
'Don't Shoot'
de 'Seen It All'
2018.


Justo en el medio de una pandemia han resurgido de manera efervescente enormes protestas que denuncian uno de los padecimientos más severos que ha acompañado a la humanidad por miles de años: el racismo.

Minneapolis ha fungido como el epicentro de estas por ser la ciudad en la que George Floyd perdió la vida a causa de la brutalidad policial perpetrada durante su arresto y cuyo registro quedó en un video que le dio la vuelta al mundo. Este detonó en la salida de miles de personas a las calles de Estados Unidos para alzar la voz en contra de las injusticias sistemáticas que la comunidad afroamericana ha sufrido innumerables veces a lo largo de su historia.


'Don't Shoot' es un relato autobiográfico sonoro de la cantautora trans Shea Diamond y en la cual retrata de manera cruda y con desbordante fuerza íntrinseca tres pasajes cruciales de su vida. 

El primero, situado en su niñez, la cual estuvo rodeada por diversos círculos de violencia. Uno de ellos, ser hija de una madre de 14 años y otro, vivir en un entorno con libre acceso a armas. 

Got snatched up by my mom when I was six
I can still smell the smoke as the bullet missed
El segundo pasaje comienza cuando ella tenía 19 años, edad en la cual ingresó por primera vez a la cárcel para hombres tras robar una tienda con el objetivo de conseguir recursos para poder pagar su cirugía de reasignación de sexo. Después de una larga estancia intermitente, Shea pudo obtener su libertad nuevamente al término de sus 20. 

Lock me up when I was nineteen
There goes my twenties and there goes my dreams
Put me on the yard and said sacrifice the queen
En el último pasaje, ubicado en sus ahora 40 años, Shea canta sobre la fortuna de poder vivir una vida digna y libre, habitando el cuerpo que siempre anheló y alzando la voz por quienes sufren cualquier tipo de violencia, pero especialmente aquellas en donde se intersectan los ideales raciales, la identidad de género, la orientación sexual y la marginación social.  

Entre cada uno de los pasajes resuena un coro semi-recitado acompañado únicamente por un golpeteo de tambor que marca el compás de una armonía que clama por misericordia mientras en el fondo se escucha el sonido de disparos. 

Son las letras de Shea el testimonio más fuerte sobre la narrativa contradictoria que rige la vida del grueso de la población afroamericana, en donde el silencio y la pasividad son cualidades celebradas por los grupos que al mismo tiempo los atacan.
Manos arriba, por favor no dispare 
Les encanta que nos quedamos callados
Dicen que no ven color pero la sangre derramada dice lo contrario
Manos arriba, por favor no dispare 
Vivimos en un mundo que no acepta la verdad 
Dicen que no ven color pero la sangre derramada dice lo contrario 
Hands up, please don't shoot
They say that you'll love it if your mouth stay mute
They say they don't see color but the blood stain show the proof
Hands up, please don't shoot
We'll living in a world but it can't take truth
They say they don't see color but the blood stain show the proof

Es así como 'Don't Shoot' resulta ser una demanda bidireccional, en la que por un lado se pide una oportunidad para existir en este mundo tal como se es, y por otro lado, funciona como un áspero mensaje motivacional para no rendirse y, eventualmente, alcanzar los otros ideales con los cuales tampoco se ha nacido: la libertad y la dignidad. 

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