Reseña: "Chromatica" de Lady Gaga I Por René Amador.


("Chromatica", 2020)

Lady Gaga ha pasado el último lustro tratando de distanciarse de su papel como la estrella pop más importante de su generación. Primero refugiándose en el Jazz junto a Tony Bennett, y después apelando a los alter egos, algunos a través de la actuación y otros mediante la música: Elizabeth Johnson (‘American Horror Story'), Joanne y Ally Maine (‘A Star Is Born’) se sucedieron como ruta de escape para Stefani Germanotta y le sirvieron para exiliarse del personaje que se volvió más grande que la autora. 


Finalmente, tras reencontrarse con el éxito de masas y el respeto crítico como artista gracias al protagónico en ‘A Star Is Born’, Lady Gaga está lista para ponerse de nuevo los leotardos y las plataformas para contarnos lo que aprendió en sus 40 días (o 5 años) en el desierto.

“Chromatica” retoma exactamente desde aquel punto en el que se desarrolló “Art Pop” de 2013: la música electrónica; aunque esta vez el enfoque es mucho menos EDM y mucho más House. La hija pródiga de la pista de baile regresa a la discoteca redimida y salvo ciertos interludios instrumentales, no da descanso alguno. 


“Chromatica I” abre el álbum con una corta composición instrumental que sirve de introducción para “Alice”, el primer trallazo que nos revela donde ha estado Lady Gaga en los años en los que Germanotta la mantuvo oculta: buscando el país de las maravillas.  Los bpm’s se mantienen enérgicos con “Stupid Love” donde un prominente secuenciador nos incita a abrazar al amor y sus bondades. “Rain On Me” junto a Ariana Grande comienza la catarsis a través del baile utilizando una eficaz metáfora de la lluvia vista como lágrimas y dolor; “Preferiría estar seca, pero al menos estoy viva”. La liberación del espíritu continúa en “Free Woman”, un track eufórico (y uno de los mejores) que aboga por la autovaloración y la autoaceptación. “Fun Tonight” es la canción que más revela sobre la relación de Gaga, el personaje, con Germanotta, la artista; en la que tras una aparente letra romántica se esconde una clara referencia a la lucha entre la super estrella que busca la fama y la atención y la autora que vive en constante ansiedad.


A continuación aparece “Chromatica II” otro interludio que anuncia una nueva sección. Le sigue “911” un tema cuya instrumentación y melodía recuerdan a las composiciones de “Born This Way”, dedicado a sus conductas autodestructivas y al uso de olanzapina prescrita para controlar sus brotes psicóticos. “Plastic Doll”, un excelente tema de synthpop que debió tomar alguna nota del trabajo de Johnny Jewel, es el medio a través del cual Gaga denuncia la forma en que se le ha deshumanizado debido a su estatus de ícono pop. Inmediatamente después irrumpe “Sour Candy” con un bassline infalible y una letra audaz donde Stefani y BLACKPINK celebran sus imperfecciones para convertirlas en virtudes. “Enigma” es uno de los momentos menos significativos líricamente, pero no deja de ser efectivo para la pista. “Replay” juega con la idea del monstruo, una figura elemental de su imaginario narrativo, sobre una base disco que podría pertenecer a Kylie o a Dua Lipa por igual.


La recta final del álbum llega tras “Chromatica III”. “Sine From Above” logra el imposible de llevar a Elton John a los terrenos del EDM en una oda al amor por la música y cómo esta puede ser la mejor motivación para continuar tras las peores tragedias. “1000 Doves” es la canción más melencólica y cumple perfecto en su misión de llevar la nostalgia al club. El viaje termina con “Babylon” que podría ser la capital de Chromatica o un club gay por igual (como la discoteca de “Queer As Folk”) y la batalla de la que habla podría ser la lucha contra los complejos y angustias que ha develado durante las canciones anteriores o una batalla de voguing. Sea cual sea el significado, despide efectivamente al disco a través del éxtasis house.


“Chromatica” no es discreto en su concepto: Chromatica es el país de las maravillas que tanto añoraba encontrar Stefani; un sitio en su mente donde caben todas sus inseguridades y en el cual ha encontrado la redención y la purificación a través de uno de los más primitivos rituales, el baile. Es ahí que Stefani Germanotta y Lady Gaga han podido reconciliarse y volver a hacer el pop que sus fanáticos han esperado por años.


“Chromatica” podrá tener una narrativa simple y musicalmente no ser para nada innovador, pero es en la sencillez en la que encuentra su gran acierto. “Art Pop” y “Joanne” tenían conceptos complejos y ambiciosos que en la ejecución se veían entorpecidos, sin embargo “Chromatica” ha sabido emplear su temática de renacimiento en la discoteca para formar un álbum consistente y homogéneo. Tal vez no tengamos aquí hits de la talla de “Bad Romance” o “Poker Face”, pero es un gran paso para la autora saber sacrificar un par de clásicos entre temas medianos en pro de una obra redonda de principio a fin y en este caso un disco pop notable.  

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