Temazo Thursday: ‘Qué Maldición’, Banda MS ft. Snoop Dogg.



Hace un par de semanas, el equipo de Océano Sonoro discutía sobre la abrumadora recepción positiva por parte de la crítica internacional a “Miss Colombia”, el último álbum de Lido Pimienta. Concluimos que, a pesar de ser un excelente lanzamiento, las composiciones no nos causaron demasiada sorpresa puesto que su sonido nos resultó ser más bien familiar, dado que igualmente formamos parte de la comunidad latinoamericana. Sin embargo, esto no pretende demeritar su trabajo, sino más bien reconocer la gran proeza de llevar el folclore latino a oídos que de otra manera jamás lo habrían escuchado.

 

La exaltación de los géneros populares, sin embargo, ha sido una constante en el panorama musical  latinoamericano de los últimos años: Mon Laferte y Gepe han rescatado a figuras centrales del folclore chileno como Violeta Parra; Bomba Estéreo ha creado un sonido reminiscente a la Champeta tradicional de Colombia; Natalia Lafourcade ha introducido a una nueva generación a la importantísima figura de Agustín Lara y su gran repertorio de boleros, además de enaltecer otros géneros como el Son. 


Incluso algunos de estos géneros se han convertido en fenómenos de masas, por ejemplo la cumbia mexicana que ha visto a la agrupación Los Ángeles Azules transformarse en súper estrellas y colaborar con muchas otras figuras destacadas de géneros muy distantes, liberándose del prejuicio del público. 

A gran escala, el Reggaetón, entre cuyos antecedentes se encuentran el Dembow y el Dancehall jamaicanos, es  día de hoy un fenómeno global con representantes mundialmente conocidos, entre ellos J Balvin y Bad Bunny, quienes cuentan no solo con un éxito comercial sin precedentes,  sino también con gran prestigio crítico, especialmente entre la prensa internacional. 

A pesar de todo esto, existen manifestaciones musicales de índole popular igual de ricas e importantes que siguen sumergidas bajo el estigma y la discriminación, siendo una de ellas la Banda Sinaloense, originaria del estado del nortoeste de México, Sinaloa.

Es debido a esto que el lanzamiento de “Qué Maldición”, colaboración entre La Banda MS con el rapero estadounidense Snoop Dogg nos parece inmensamente destacable y  por ello trataremos de exponer los sucesos que han llevado al género a este crossover de alcances internacionales y por qué es un paso hacia adelante no solo para su expansión sino para su consolidación como una expresión musical válida y merecedora de respeto.

Breve historia de la Banda Sinaloense

El origen de la Banda Sinaloense se encuentra en Europa, principalmente en las bandas militares. Cuando los alemanes arribaron a Sinaloa con el propósito de extraer oro de sus minas, y los Franceses intervinieron en nuestro territorio, trajeron consigo también sus costumbres y su cultura, entre ellas sus instrumentos y su música. 

Entonces, los pueblos de la sierra de Sinaloa comenzaron a tener contacto con los instrumentos de viento y al hacerlo no solo aprendieron a tocar el repertorio europeo, sino que adaptaron la música tradicional de su región a este nuevo formato.

A partir de entonces la Banda, como cualquier género, sufrió un sinfín de transformaciones  gracias a influencias caribeñas y norteamericanas que le llevaron a su constitución actual; pasó de ser un género instrumental a incluir voz en sus composiciones y, más importante, se convirtió en uno de los estilos musicales más populares de nuestro país, con exponentes tan grandes como La Banda El Recodo, La Arrolladora Banda El Limón,  Valentín Elizalde, Jenny Rivera o la mencionada Banda MS, aunque ganándose también en el camino el escepticismo y el desprecio de los académicos y gran parte del público. 

La Banda Sinaloense y su coqueteo con otros géneros

Es evidente que un género tan arraigado en la cultura mexicana debió tener encuentros con otras manifestaciones musicales exitosas, siendo una de las más notables su coqueteo con el pop. Uno de los ejemplos más ilustrativos de esta fusión ha sido el de la cantante Lucero, una de las más exitosas artistas nacidas en el territorio mexicano, quien ha volcado su carrera a este género desde el lanzamiento de su álbum de 2017 “Enamorada Con Banda”, atreviéndose también a interpretar estándares del repertorio de la Banda como “El Sinaloense”.


Aún más relevante fue aquella aventura que una de nuestras más grandes exportaciones musicales, Thalía, tuvo con la banda en el momento cumbre de su carrera. “Thalía con banda: Grandes éxitos”, lanzado en el 2001, presentó las canciones más emblemáticas de la cantante con arreglos de banda o cercanos a ella. El álbum vendió medio millón de copias según las fuentes, logró entrar al Billboard 200 de Estados Unidos y se coló en el top 20 de los más vendidos en España, Grecia y Hungría. 


En la actualidad, siguiendo el patrón que encumbró a Los Ángeles Azules, algunas bandas como la Banda El Recodo, Banda La Adictiva o la misma Banda MS han colaborado con gran aceptación con los intérpretes más populares del mercado mexicano, entre ellos Yuridia, Natalia Jiménez, Carlos Rivera, Sebastián Yatra, Cristian Castro, Timbiriche o Luis Fonsi. Muy destacable también es el inconmensurable éxito  de “Pa’ Olvidarme de Ella”, de Piso 21 y Christian Nodal, que si bien no es solamente un cantante de banda, sino también de regional mexicana en general, ha ayudado a la introducción de la producción y la estética urbana actual en este tipo de géneros.  Esta canción suma más de  300 millones de reproducciones entre Spotify y Youtube.


Además de esto, la Banda Sinaloense también ha tenido cabida en el mundo underground. El David Aguilar, colaborador de artistas como Natalia Lafourcade, Mon Laferte o Jorge Drexler y un gran defensor y preservador de la canción latinoamericana, debutó en el 2011 con un álbum de banda titulado “El Ventarrón”, que fue resultado de una investigación musicológica como homenaje a su natal Culiacán. En él se incluía una ingeniosa versión con letra del clásico de la banda instrumental “El Niño Perdido”.


En 2015, Jessy Bulbo, ex bajista de la Las Ultrasónicas y una emblemática voz del punk en México, se arriesgó con la banda dentro de su álbum “Changemonium”, que también exploraba otros géneros populares. Fruto de este experimento es “Hasta Siempre”, un excelente número que  no sonaría nada extraño en la voz del Gallo de Oro o de La Gran Señora.


Finalmente “Qué Maldición” no es la primer canción que juega con la unión entre el rap y la banda. En realidad existe un grupo que sentó su carrera sobre dicha mezcla, conocido como Awkid. Está conformado por Sergio y Francisco Gómez, originarios de Jiquilpan, Michoacán, quienes migraron a Los Ángeles en su infancia. Este choque cultural propició una de las propuestas más inventivas del rap en español, que incluso recibió nominaciones a los premios Grammy. 


Dada la fusión de géneros musicales  —y que además fue el emblema de la década musical pasada, ya sea por motivos de expansión comercial o de mera exploración musical, no resulta rara la propuesta de la Banda MS al aliarse con Snoop Dogg, la cual además apela a un público que conoce muy bien sobre fusión y traslapes: el público mexicano en Estados Unidos, el cual se estima que durante el 2017 contaba con 36.6 millones de hispanos de origen mexicano viviendo en Estados Unidos y de ellos, la mayoría se concentra en los estados sureños de California (35%), Texas (26%) y Arizona (5%).

Asimismo, la aleación entre la Banda y el Rap goza de un factor que hace muy propicio el choque entre sus mundos: Tanto la cultura de la Banda como la cultura del Hip Hop comparten elementos similares, por ejemplo la temática de sus letras, que muchas veces retrata el crimen y la violencia que acaece en las sociedades a las cuales pertenecen, así como su marcada preponderación de la riqueza y la opulencia.

"Que Maldición" es un canción romántica que combina elementos muy accesibles de ambos géneros. Está cimentada sobre una base rítmica sencilla de caja de ritmos y una minúscula e intermitente aparición de sintetizadores, que se entrelazan con el marcado bajo de la tuba y los típicos agudos de los metales. En cuanto a su estructura la repetición de un patrón armónico es el ambiente perfecto dentro del cual se intercalan un estribillo de melodía pegajosa con las rimas de Snoop Dogg.

Afortunadamente este experimento ha tenido resultados muy positivos, recibiendo una apabullante aceptación por parte del público y sumando 18 millones de reproducciones en Youtube y Spotify en apenas 5 días.

A apenas 5 meses de haber comenzado la nueva década, nos emocionan las propuestas que hibriden universos musicales que se pensaban incompatibles y que tras su generación nos rompan los esquemas y estigmas de cualquier índole.

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