Reseña ‘How I'm Feeling Now’ de Charli XCX I Por René Amador.

     

Charli XCX ha demostrado en varias ocasiones ser una intérprete muy hiperactiva cuya producción no para en ningún momento, incluso dándose el lujo de desechar proyectos completamente terminados como “XCX World”, álbum que fue abortado cuando estaba listo para su publicación en 2017. XCX ya trabajaba, de hecho, en la continuación a “Charli” del año pasado, pero la crisis de salud provocada por el coronavirus y la posterior cuarentena le obligaron a pausar el proceso.

Sin embargo, una mente irrefrenable no iba a pasar semanas en confinamiento sin buscar expresar sus sentimientos sobre esta extraña época y pronto se encontró a sí misma redactando un diario de cuarentena en el que se preguntaba cuál sería el futuro de la música en la época del distanciamiento social. Resultado de estas reflexiones, Charli decidió aventurarse a crear (junto a A.G. Cook y Bj Burton como co-productores ejecutivos) un álbum nacido del aislamiento, con las herramientas disponibles y dando cabida a las miradas y el feedback del público vía redes sociales y conferencias de Zoom. Tras seis semanas de exhaustivo trabajo vio la luz el acertadamente titulado “How I’m Feeling Now”.


El cuarto álbum de estudio de Charlotte tiene como médula la situación particular con la que la cantante se ha encontrado en este encierro: La evolución de su relación sentimental con Huck Kwong quien ha sido su compañero de cuarentena. Esta parte del álbum se ve musicalizada por la fórmula estándar de PC Music, con bajos y beats graves altamente distorsionados que contrastan con melodías edulcoradas y sintetizadores confitados y destaca no tanto por su producción (que aunque apabullante, contiene todos los elementos que ya habíamos escuchado), sino por la capacidad de Charli de escribir melodías simples pero efectivas que dan vida a los gélidos y mecánicos componentes de su música.


“Forever”, el agridulce primer sencillo detalla las dificultades que han tenido que afrontar al tener que llevar un noviazgo a distancia debido a las demandas de la carrera de Charli; un tema con el cual el público que se ha visto separado temporal o permanentemente de sus parejas debido al aislamiento puede identificarse fácilmente. 

En la más optimista y divertida “Claws” declama como le gusta absolutamente todo sobre su novio, mientras que en la destacada “7 years” canta eufórica de alegría sobre como su relación se ha visto fortalecida gracias a este nuevo contexto en el que se han inmiscuido, entonando un potente “Without the Holy matrimony, I'm wife”, que denota el nivel de compromiso al que ha llegado.  


“Detonate” vuelve a los arpegios de “Unlock It” y a la inseguridad de “No Angel” en un tema que trata sobre el miedo a arruinarlo todo, enunciando: “I don't trust myself at all, why should you trust me?”, aunque esta vez sobre una base cercana al Uk Garage. “I  Finally Understand” por otro lado se aproxima al Drum n Bass mientras Charli toma consciencia de que el amor que siente es mucho más fuerte de lo que pensaba. 

El número más lúcido tanto musical como líricamente llega con “Enemy”, una canción de sonoridad algo más sombría, que se siente alejada del pop que la rodea y recuerda a aquella letra de Tori Amos sobre los pianos (o en este caso sintetizadores) que tratan de ser guitarras; el synthpop no se acercaba tan acertadamente al rock desde aquel maravilloso cover de “Into the Black” de Neil Young por parte de Chromatics. En cuanto a la letra, también presenta una madurez palpable al jugar con la frase “mantén a tus amigos cerca, pero aún más a tus enemigos” y expresar la vulnerabilidad a la que te expones al amar a alguien, derribando tus barreras y dándole armas para lastimarte si las cosas salen mal.

En contraparte, es cuando recicla material cuando el álbum se pone menos interesante. “C2.0”, es una secuela de “Click” que aunque sí presenta variaciones no aporta modificaciones muy importantes. “Party 4 U”, un tema inédito que yacía en el repertorio de Charli desde hace tiempo hace una aparición en este disco, pero luce completamente perdido en cuanto temática.

Los tres temas restantes están dedicados a la noche, el club, la amistad, la música y los excesos, características primordiales del universo lírico de Charli, pero más allá de ser los club bangers que esperaríamos de la británica y que nos dan consuelo mientras las discotecas están cerradas, también son momentos muy ricos musicalmente y podrían ser premonitorios de lo que viene en el futuro en la carrera de la cantante. “‘Pink Diamonds” tiene una sonoridad bastante agresiva y hardcore que la hace sonar muy próxima a Arca, “Anthems”, aunque más armoniosa también se encuentra cerca de esa paleta. “Visions” por su parte cierra el álbum de la mejor manera al iniciar como una composición melancólica y tranquila para después convertirse en una monstruo techno de magnitudes apoteósicas.   


“How I’m Feeling Now” ha aprobado la nota, pero en el camino ha hecho visible que Charli XCX está pronta a agotar la estética en la que ha estado anclada desde hace ya casi cuatro años junto al colectivo PC Music y lo más prudente sería transitar con ellos por los nuevos caminos que se dejan entrever en los temas más propositivos del álbum o abandonar esta etapa en pro de un cambio. Quizá sea momento de entregarse por completo al R&B en ese disco inspirado en Janet Jackson que nos tiene prometido o crear ese disco Techno en el que sí tenga cabida la comentada colaboración con Grimes que no concluyó por estar muy alejada de los estándares del pop.

“How I’m Feeling Now” finalmente, es un buen disco a pesar de los escepticismos. Su virtud está en demostrar que Charli es capaz de elaborar un trabajo coherente, cohesivo y personal en un tiempo reducido y con muchas limitaciones, aunque eso sí, recurriendo en gran parte a su manual y su fórmula de confianza. También está su éxito más allá del qué, en el como, al ser un lanzamiento que planteó una alternativa futurista (y casi apocalíptica) de creación musical, realizado mediante un proceso interactivo y bajo la filosofía “hazlo tú mismo”, demostrando lo obsoleto que puede ser el sistema actual de composición y publicación de álbumes. 

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