Top Álbumes 2010 - 2019: Vol. 2

Top 100 Álbumes de la Década




50.- “Kill For Love”, Chromatics. [2012]
Chromatics nos entregaron un disco de pop ochentero aderezado por varios números instrumentales, con una duración de 80 deliciosos minutos y bien de melodías pegajosas. Desde la excelente versión de “Into The Black” original de Neil Young, hasta esos 14 minutazos de sonidos ambientales que es “No Escape”, pasando por otras 15 canciones intermedias tan grandiosas que es difícil destacar solo algunas. Johnny Jewel se lució con este álbum, sucesor inmediato a su excelente trabajo para la banda sonora de Drive. 


49.- “Vulnicura”, Björk. [2015]
En su octavo disco, Björk recuperó la fórmula de su obra maestra, “Homogenic”: Beats electrónicos casi industriales se contraponen a cálidos y majestuosos arreglos de cuerdas. “Vulnicura” supuso una revolución en la trayectoria de Björk por mostrarnos a una intérprete que usualmente escondía sus emociones totalmente vulnerable, con una herida abierta, sangrante y aun así sanante y catártica, resultado de su separación del artista visual Matthew Barney. 


48.- “House Of Balloons”, The Weeknd. [2011] 
Abel Tesfaye apareció en la escena urbana con su trilogía debut “House Of Ballons”, “Thursday” y “Echoes Of Silence” en el ya lejano 2011, e irrumpió como una bocanada de aire fresco entre el (en aquel momento) estancado mundo del R&B. Desde entonces se ha convertido en la figura más importante del género junto a Frank Ocean. Sin embargo, y aun cuando ha repuntado bastante con el reciente “After Hours”, ninguno de sus trabajos ha alcanzado el impacto de su sensual, oscuro, sucio y caluroso debut, “House Of Ballons”. 


47.-“El Mal Querer”, Rosalia. [2018]
El nacimiento de un nuevo ícono iberoamericano y la revitalización de un género paralizado son los dos grandes logros de un álbum que logró posicionar a Rosalía y al flamenco en la mira internacional. De la mano de El Guincho, la española ofrece una ejecución impecable de tangos, bulerías, pregones y fandangos, vigorizados con una producción urbana contemporánea que les robustece, convirtiéndolos en una manifestación sin precedentes de dicha música tradicional.


46.- “Oil Of Every Pearls Un-Insides”, Sophie. [2018]
Cinco años de perfeccionamiento como productora para artistas de vanguardia (Charli XCX, Vince Staples, Let’s Eat Grandma) se condensan en estas composiciones avant garde que combinan timbres edulcorados, beats agresivos y ambientaciones misteriosas con altas dosis de autotune. Dichas características son perfectas para que Sophie desarrolle no sólo sus habilidades en la producción, sino para que despliegue su enigmático y fluido personaje en una obra de pop moderno altamente significativa para el crecimiento de la diversidad en el panorama musical actual. 


45.- “ Lost In The Dream”, The War On Drugs. [2014]
La banda liderada por Adam Granduciel hacía relucir nuevamente sus influencias del rock de los 80’s, con reminiscencias de Bob Dylan y, sobre todo, Bruce Springsteen, pero esta vez de una forma mucho más luminosa, a pesar de que el álbum estaba inspirado en la depresión que Granduciel atravesó en sus meses de gira. Canciones de rock nostálgicas, acompañadas de sintetizadores, teclados y saxofones, que nos hacen perdernos en sueños melancólicos de paisajes solitarios conforman “Lost In The Dream”, el mejor trabajo en la discografía de The War On Drugs.


44.- “Igor”, Tyler The Creator. [2019]
Igor es el personaje que Tyler creó para contarnos su dolorosa historia de amor, acudiendo quizá a esta herramienta como simple recurso literario o tal vez como un mecanismo de defensa ante una experiencia demasiado difícil de contar en primera persona. “Igor” consiste en una pseudo ópera hip hop de tintes queer en la que Okonma narra un triángulo amoroso, vertiendo sus más profundos sentimientos aunque filtrándolos a través de un personaje frío y de aspecto risible, buscando esconder su vulnerabilidad. Todo lo anterior expresado a través de una producción funk, Neo Soul y Rap que no solo unifica al proyecto líricamente sino que le otorga coherencia musical.


43.- “Dirty Computer”, Janelle Monáe. [2018]
Este ambicioso proyecto en la estela del mejor Prince (indudablemente la primera referencia que se viene a la mente) triunfó al desarrollar su argumento en una película musical futurista en la que los individuos considerados “diferentes” ( en este caso “ordenadores sucios”) son perseguidos para ser capturados y alineados con la norma social, una analogía del estado actual del mundo, por parte de una artista recientemente declarada pansexual. Si bien Janelle ya había creado una trilogía conceptual en sus trabajos anteriores, es hasta ahora que se aventura a crear una obra audiovisual, que para nuestra suerte no demerita sus esfuerzos musicales, sino que los refuerza en lo que es su trabajo más contundente y accesible. 


42.- “High Violet”, The National. [2010]
La banda de Ohio fue uno de los proyectos con crecimiento más  exponencial en los últimos años. Desde su aparición a principios del milenio habían gozado de la aprobación de la crítica, pero con “High Violet” llegaron a la consagración y desde entonces cada uno de sus lanzamientos ha sido aclamado. En el plano comercial, a pesar de no ser el grupo más popular, a partir de “High Violet” han alcanzado el top 5 en el Billboard 200 con cada trabajo. Esto ha sido posible gracias a la excelente conjunción de melancólico Folk-Rock con una lírica profunda y nostálgica entonada por la grave voz de Matt Berninger.


41.- “Magdalene”, FKA Twigs. [2019]
Entregada al sufrimiento, la desesperanza y al deseo, FKA Twigs sucedió a “LP1” con un álbum post ruptura cuya base musical se encuentra en suaves melodías de piano acompañadas de lineas vocales con un interesantísimo tratamiento electrónico. “Magdalene” despunta no sólo por su sublime y lánguida atmósfera, sino por su excelsa producción llena de detalles y efectos y por su excelente interpretación vocal, que convierte los lamentos de Twigs en bellos y etéreos melismas llenos de un dramatismo majestuoso. 


40.- “When I Get Home”, Solange. [2019]
Cómo era de esperarse tratándose de una de las hermanas Knowles, Solange creó (inspirada por los efectos del huracán Harvey) un filme performativo rodado en puntos emblemáticos de Houston concebido como una carta de amor a Texas y su cultura afroamericana. El soundtrack de esta película consta de 19 tracks de R&B, Soul y Hip Hop de avanzada entre cuyos colaboradores se encuentran Sampha, Dev Hynes, Tyler The Creator, Panda Bear, The-Dream y un largo etcétera. La mayor de las Knowles no defrauda al continuar con la tradición familiar de los álbumes visuales al entregar un proyecto tan redondo y bien elaborado como los ahora seminales “Beyoncé” y “Lemonade”. 

39.- “Visions”, Grimes. [2012]
“Visions" es ante todo un álbum de Synthpop, pero Grimes no lo hace de manera común. A las varias lineas de pianos y sintetizadores se le unen programaciones rítmicas de clara influencia industrial que se repiten una y otra vez, mientras numerosas capas de voces acompañan a la inocente voz de Claire, creando así atmósferas que se debaten entre lo oscuro y lo celestial, en equilibrio con su propuesta visual.



38.- “In Colour”, Jamie XX. [2015]
La evolución de Jamie XX como un artista en solitario era de esperarse tras haberse convertido en uno de los productores más prestigiosos de la actualidad. Después de su desempeño como miembro de The XX, aquél mítico remix para Adele y su proyecto junto a Gil Scott-Heron, Jamie estaba listo para aventurarse en solitario, logrando un álbum remarcable, donde el prodigioso Smith creo un sonido electrónico nuevo a base de House, Rave y Future Garage.


37.- “Currents”, Tame Impala. [2015]
Psicodelia, loops infinitos, sintetizadores, reverb excesivo y mucha grandilocuencia configuran la fórmula que el australiano Kevin Parker ha utilizado en su creciente proyecto. El que comenzó como un grupo de rock psicodélico expandió sus fronteras al electropop, el R&B y al New Wave con “Currents”, su trabajo más contundente y completo hasta la fecha. 


36.- “Audiovision”, Gepe. [2010]
2010. El año mítico para la música latinoamericana, o mejor dicho, para la música chilena. Fue el año donde obras magníficas del imaginario musical chileno dieron fruto; entre ellas, “Mena” de Javiera Mena y “Música, gramática y gimnasia” de Dënver y arrastrado igualmente por la ola de la creatividad, “Audiovisión” de Gepe. Si se le mira en retrospectiva, es una entrega que sigue sonando fresca y propositiva debido a ser un tejido sesudamente entramado de sonidos folclóricos con electrónicos y letras de raíces y ramas salvajes, que no buscan tener demasiado sentido pero sí belleza. Un disco, sin duda, que conforma uno de los pilares más sólidos de la nueva canción chilena, folclor y pop latino de la nueva década. 


35.-“Carrie & Lowell”, Sufjan Stevens. [2015]
Con su habitual delicadeza folk, sutiles sintetizadores, preciosos arreglos corales y cuerdas apabullantes, Sufjan Stevens creó su trabajo más personal y maduro. En él, Stevens nos describe la pena y el dolor tras la muerte de su madre, Carrie, quien abandonó a su familia cuando Sufjan tenía apenas un año, para luchar contra la depresión, la esquizofrenia y el alcoholismo. 


34.- “Be The Cowboy”, Mitski. [2018]
“Be The Cowboy” no destaca por motivos extraordinarios, sino todo lo contrario. El mayor acierto de Mitski es condensar en apenas media hora un retrato fiel, crudo y sincero de los altibajos emocionales de la sociedad contemporánea. En este disco encontramos declaraciones de amor (“Geyser”, “Two Slow Dancers”); canciones post-ruptura (“Old Friend”, “Lonesome Love”); composiciones de desencanto amoroso (’A Pearl’, ‘Pink In The Night’); Proclamaciones de soledad (“Nobody”, “Remember My Name”); entre otros tópicos universales con los que es fácil identificarse. A veces hilarante, a veces cursi, otras deprimente, “Be The Cowboy” está lleno de contradicciones y dualidades como la vida misma, lo que hace fácil encariñarse con estos 32 minutos de indie pop.


33.- “St Vincent”, St Vincent. [2014]
Que el proyecto de Annie Clark es uno de los más originales de la actualidad ya nos ha quedado muy claro, puesto que se había encargado de demostrarlo a lo largo de sus álbumes, donde convivían una larguísima lista de influencias y estilos mezclados tan homogéneamente que quedaban irreconocibles en el sonido resultante. Sin embargo, Clark declaraba que la razón por la cuál titulaba homónimamente este álbum era que en él había encontrado por fin su sondo propio. ¿A caso no era el sonido de sus trabajos previos lo suficientemente distintivo?… Definitivamente si, pero “St. Vincent”, más que presentar un cambio radical, nos brindó la culminación y maduración total del sonido de Clark.


32.- “Ctrl”, SZA. [2017] 
Solana Rowe se perfiló como una de las grandes figuras del R&B alternativo gracias a su primer producción, “Ctrl”. Con un sonido crudo pero al mismo tiempo muy cuidado, SZA y su rasposa voz despuntaron con un álbum auténtico y honesto, dejando a SZA como una de las grandes promesas para la próxima década.


31.- “Anti”, Rihanna. [2016]
La cantante de Barbados estuvo al borde de la obra maestra en diversas ocasiones especialmente con los anteriores “Loud” y “Talk That Talk”, sin embargo la falta de cohesión siempre jugo en su contra. Fue hasta 2016, con el magnífico “Anti” que la intérprete compuso su magnum opus, una colección de  Pop Urbano que le otorgó credibilidad artística y un lugar en los anales de la música popular.


30.- “Pop 2”, Charli XCX. [2017]
El testamento de Charli, más allá de sus números uno alrededor del mundo (“Fancy”, “I Love It”, “Boom Clap”), fue este mixtape que también fungió como el manifiesto estético y sonoro definitivo de una nueva corriente de composición y producción pop, el sonido PC Music. Con AG Cook co-liderando el proyecto y apariciones estelares de eminencias modernas como Sophie, Carly Rae Jepsen, Tove Lo, ALMA, Caroline Polachek, Brooke Candy, Pabllo Vittar, Cupcakke, Kim Petras, entre otros, Charli creó un compendio de las mejores y más interesantes propuestas del pop contemporáneo. 


29.- “LP1”, FKA Twigs. [2014]
FKA Twigs tomó como base el R&B y el Trip Hop y los modificó hasta el punto en que no sonaran como nada que se hubiera hecho antes. Con dos excelentes EPs precediendo, las expectativas eran altísimas, sin embargo, con la ayuda del equipo perfecto (Paul Epworth, Dev Hynes, Sampha, Claims Casino y Arca  como co-productores), Tahliah Barnett no solo logró satisfacerlas, sino superarlas con esta mezcla de electrónica vanguardista con géneros urban, que sumada a la sensualidad de FKA Twigs dieron como resultado un debut memorable.


28.- “Bon Iver”, Bon Iver. [2011]
Hablar de Bon Iver es hablar de música fabricada con la última reverberación de los latidos de un corazón apasionado y construir alrededor de ella hermosas y finas melodías a base de minimalistas guitarras y arreglos. En 2011, Justin Vernon nos dio una entregó una obra magistral, en donde su voz devanea entre soul e indie-folk que llenan cada espacio con el latido de aquel corazón que intenta dejar de ser un extraño en cada rincón que toca. 


27.- “Blackstar”, David Bowie. [2016]
Pocos artistas han tenido la oportunidad de anticipar su partida y mucho menos de despedirse de su público entregando una obra pensada para el final. “Blackstar” con sus tintes de art rock, jazz, y rock experimental, fue un canto de cisne planeado meticulosamente por su autor. Una crónica de su muerte anunciada, con la que Bowie dijo adiós, apenas dos días después de su lanzamiento (y de su cumpleaños número 69). David Bowie fue uno de los artistas más importantes para el desarrollo de la música a partir de la segunda mitad del siglo XX (si no el que más) y su muerte, aunque dolorosísima, también se convirtió en uno de los grandes hitos musicales de la década pasada. 


26.- “Teen Dream”, Beach House. [2010]
“Teen Dream”, el magnífico tercer álbum de parte de Alex Scally y Victoria Legrand, es un salto hacia lo más oscuro y frágil del corazón, hacia sus etapas de conformación y reconformación y que al final de la expedición nos recuerda que dicha empresa vale la pena, simplemente por intentar alcanzar la otra arista, esa en la que los devenires ya no duelen tanto, esa en donde las inexactitudes del tiempo y el espacio no existen, porque el tiempo es interminable y el espacio se acaba en el horizonte, esa donde el corazón siempre se mantuvo joven y todo es posible y fácil, esa donde todo es un sueño adolescente.


25.- “This Is Happening”, LCD Soundsystem. [2010]
La estelar carrera de LCD Soundsystem atravesada mayormente durante la primera década del milenio derivó, en el 2010, con una entrega atrevida combinando disco, funk, house y rock con los clásicos devaneos entre inseguridad y optimismo de James Murphy. Icónicas y pesadas bases rítmicas que hacen referencia a clásicos como Bowie y Talking Heads y que se bailan de la manera más ligera, letras que hablan sobre crisis de edad y examinan de forma exhaustiva al propio ser. Un disco que se deja ser y que irradia energía en todas las direcciones y permite a sus oyentes, igualmente, dejarse ser.


24.- “Golden Hour”, Kacey Musgraves. [2018]
Ahora que la gran estrella internacional del country (Taylor Swift) se ha mudado definitivamente al pop, Kacey se perfila como la nueva mesías del género con un álbum que, gracias a su calidad y delicadeza, se introduce inminentemente a los clásicos definitivos del Country-pop (junto a obras cómo “Fly” o “Come On Over”). Un álbum simple y sincero con alguna concesión ajena al estilo (“High Horse”), que destaca por su autenticidad y emotividad.


23.- “Art Angels”, Grimes. [2015]
Claire Boucher depuró su estilo en “Art Angels” con una producción más limpia, menos distorsionada y mucho más clara. Orientado esta vez más al rock y menos al synth pop, Grimes mostró sus dotes como reina del pop alternativo al conjuntar simpleza e inmediatez con experimentación y agresividad. 


22.- “Acid Rap”, Chance The Rapper. [2013]
Chancelor Bennett fue el rapero más importante surgido de la última década (Drake, Tyler y Kendrick ya tenían publicados mixtapes antes del inicio de la misma). Con “Acid Rap” y su notable combinación de Acid Jazz, Rap y Gospel, Chance The Rapper se ganó un ascenso meteórico que no pararía hasta la publicación de su primer álbum formal (ya no mixtape) en 2019. 


21.- “Take Care”, Drake. [2011]
Drake fue indudablemente el rey de la década: Cada uno de sus álbumes y mixtapes coronó el Billboard 200, además de alcanzar la cima del Billboard Hot 100 en 6 ocasiones ya fuera como artista principal o como invitado. A pesar de no ser su pico comercial, “Take Care” fue su cúspide artística, con la mejor lírica y producción entre su discografía. 


20.- “Good Kid, m.A.A.d. City”, Kendrick Lamar. [2012]
Tras cuatro mixtapes y un álbum de estudio, “Good Kid, m.A.A.d. City” fue un punto de inflexión  no solo en la historia de Lamar sino en la del rap en general. Lamar, la leyenda, surgió entre una nueva generación de artistas urbanos con un lp que relataba las dificultades económicas, violencia, excesos y desigualdad de su nativo Compton, California. 


19.- “Música, Gramática, Gimnasia”, Dënver. [2010]
“Música, Gramática, Gimnasia”, el perfecto segundo disco  que encumbró al Dënver llegó en 2010 para quedarse en los oídos y corazones de los amantes de la escena pop independiente en español. La dulce y sensual voz de Mariana Montenegro complementa perfectamente sus suculentas composiciones junto a Milton Mahan, reuniéndose en un verano adolescente electropop que también tiene espacio para la música disco y la balada.  


18.- “Modern Vampires Of The City”, Vampire Weekend. [2013]
Lejos quedan aquellos días en que la banda era la mayor representante  del llamado Afropop. Gracias a este trabajo escuchamos a Vampire Weekend con un sonido propio, fresco y divertido. Lo más importante es que ni siquiera tuvieron que huir de su pasado para lograr lo anterior, simplemente mejoraron mucho su capacidad compositora. La agrupación se acercó al pop barroco; Cada deliciosa melodía estuvo acompañada de montones de arreglos, detalles y adornos perfectamente colocados. Por ejemplo ese clavecín que endulza y enriquece los coros de “Step” y “Don´t Lie”, las exquisitas cuerdas al inicio de “Everlasting Arms” o las percusiones que inundan todo el disco.


17.- “The Suburbs”, Arcade Fire. [2010]
En 2011 y con dos entregas magníficas y oscuras (“Funeral” y “Neon Bible”) en su haber, Arcade Fire decidió hacer un giro arriesgado para comprimir su sonido semi-orquestal y ajustarlo a una entrega más directa y energética abordando temas que van desde la soledad hasta el sistema económico actual. El disco es un recorrido en la autopista de la nostalgia de los años de la infancia y toma una inesperada desviación hacia la extrañeza del presente y llega hasta la imaginación de un mundo donde todo vuelve a ser simple de nuevo. La letras directas y energéticas, aunadas a la maestría musical de la banda para compactar su sonido le valieron un premio Grammy en el 2011 al Mejor Álbum del Año.


16.- “Beyoncé”, Beyoncé. [2013]
“Beyoncé no fue solo la coronación de Knowles como la reina de esta década, fue en realidad un movimiento estético y estratégico que cambiaría para siempre a la industria. Este álbum visual lanzado por sorpresa a finales del 2013 conmocionó al mostrar a Beyoncé centrada y madura. La maniobra de la publicación sorpresa atraería a muchos otros artistas, desde su esposo Jay Z  o su hermana Solange hasta U2, pasando por Rihanna, Frank Ocean o My Bloody Valentine. El acompañamiento visual a la totalidad de la obra también sería recurrente, con las Hermanas Knowles siguiendo esta tradición, además de artistas como Justin Bieber, Janelle Monáe o Suede.


15.- “Norman Fucking Rockwell”, Lana Del Rey. [2019]
Durante ocho años desde su ascenso a la fama, Elizabeth Grant, prolífica cantautora, ha luchado contra el estigma de un personaje creado al inicio de su carrera del cual ha buscado distanciarse con cada nuevo álbum, gracias al cual ha sido subestimada, menospreciada y tratada como un simple producto prefabricado. Finalmente, con “Norman Fucking Rockwell” Lana ha encontrado su obra magna, un clásico instantáneo de aura melancólica que la sitúa cerca de grandes compositores de los últimos años como Matt Berninger (de The National) o Leonard Cohen y que ha sacudido a la industria (y a sus detractores) como un balde de agua fría.


14.- “Let England Shake”, Pj Harvey. [2011]
La prestigiosa cantautora inglesa posee una discografía inmaculada gracias a su eminente talento y a su capacidad de renovarse artísticamente con cada entrega. En “Let England Shake” encontramos a una PJ Harvey  historiadora, una que nos cuenta de primera mano las atrocidades de los tiempos de guerra, específicamente las de la Primera Guerra Mundial. Harvey se inmiscuye en las trincheras para describirnos las carnicerías, las muertes y la destrucción, pero también nos incluye en las historias de despedida que jamás llegaron, las de aquellos pasaron la vida esperando infructíferamente a los que se fueron al campo de batalla. 


13.- “Channel Orange”, Frank Ocean. [2013]
El también miembro de Odd Future debutó como solista con “Channel Orange” y a partir de ese momento fue uno de los mayores prodigios de la década. La combinación de R&B, Hip Hop, Jazz, letras confesionales y el excelente talento vocal de Frank (incluyendo su exquisito falsetto) funciona perfectamente. “Chanel Orange” fue la plataforma para el nacimiento de un icono;, un excelente compositor, vocalista, multi instrumentista, liricista, productor y un largo etcétera, que promete ocupar el lugar que leyendas como Prince o Michael Jackson dejaron tras su partida. 


12.- “Black Messiah”, D’Angelo & The Vanguard. [2014]
14 años (14 AÑOS!) fue el tiempo que tuvimos que esperar para escuchar un nuevo álbum de D'Angelo; afortunadamente la espera valió cada minuto, puesto que en “Black Messiah” recibimos otra cátedra de excelencia en Soul, Funk y R&B que ni Prince, a estas alturas de su carrera, nos podría entregar. Un disco con tintes políticos, que sirve como acompañamiento musical a los preocupantes días del 2014 para la población negra en Estados Unidos, pero sobre todo, uno que representa el triunfo de un artista sobre sus problemas de adicción y emocionales. Una obra catártica de reivindicación, destinada a convertirse en clásica.


11.- “Yeezus”, Kanye West. [2013]
Arriesgado y crudo son los adjetivos que mejor describen a “Yeezus”, donde a diferencia de lo hecho en “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” Kanye se aleja de toda grandilocuencia, valiéndose de unos escuetos samples para crear un disco vanguardista, que por momentos puede llegar a sonar amateur. Y es que a pesar de lo que podemos escuchar, estamos ante una superproducción, que cuenta con la participación de Justin Vernon, Frank Ocean, Chief Keef, Assassin, Kid Cudi, King L, Charlie Wilson, Rick Rubin, los Daft Punk y hasta Dios(?) en “I Am A God’” Sin embargo el protagonismo esta a todo momento en las manos de Kanye, quien optó por mantener un minimalismo casi extremo para este trabajo, incluso la promoción del disco se mantuvo al mínimo: un par de escuchas públicas y unas cuantas proyecciones, no existió single de anticipo alguno y el artwork está completamente vacío, muestra del compromiso del artista con su esta etapa minimalista, que abraza los sonidos industriales y agresivos y se aleja de los convencionalismos; que irrumpe violentamente con distorsiones, además de gritos y letras inconformes para dar un sentido de unidad violenta y experimental.


10.- “Mena”, Javiera Mena. [2010]
Javiera Mena ya tenía ganado un lugar en el salón de la fama del pop en español gracias a esa obra maestra llamada “Esquemas Juveniles” de 2006. No obstante Mena logró lo impensable, superar una joya aclamada con un disco entregado a la pista de baile, aunque eso si, con las baladas que nos hicieron caer rendidos a los pies de la artista. De la mano del rey Midas del pop chileno, Christian Heyne, Javiera se sumergió en el House, la música Disco y el Synthpop en un corto pero rotundo trabajo. Independientemente del género por el cual se vean revestidas estas canciones, es la maestría con la que Mena compone melodías, coros, puentes, etc. (digna de alguien que se ha pasado su vida estudiando el más exquisito pop, desde Saint Etienne hasta los Pet Shop Boys, pasando por los hits de Rafaella Carrá o Emmanuel), la que nos convenció y convirtió en adeptos de la poeta melódica. Ningún otro artista hispano logró un cuerpo de trabajo tan excelente como el que Javiera nos entregó en la década pasada, siendo “Mena” el diamante más brillante extraído de las minas musicales iberoamericanas. 


09.- “A Seat At The Table”, Solange. [2016]
Una declaración de protesta y descontento se desarrolla dentro de estos 51 minutos de avanzado R&B, Jazz y Soul. Un tratado de identidad, racismo y sobre todo de reclamo hacia la injusticia cotidiana dentro de la comunidad afroamericana. La inspiración principal para “A Seat At The Table”, la chispa que incendió el descontento de Solange, fue una experiencia de maltrato y discriminación en un concierto de Krafwerk. A partir de este suceso la mayor de las hermanas Knowles se dedicó a crear una obra descriptiva sobre la vulnerabilidad, la fragilidad y el menosprecio de los habitantes de color en los Estados Unidos, especialmente sobre las desventuras y el desamparo de la mujer afroamericana. El ejemplo más vivo de las intenciones y los reclamos de Solange se escucha en la sobresaliente “Don’t Touch My Hair”, donde la cantante utiliza como metáfora el cabello, importante elemento de la identidad de las mujeres afrodescendientes, para explicar el privilegio, la desconsideración y la negligencia que se ejerce sobre su población. 


08.- “Emotion”, Carly Rae Jepsen. [2015]
Existen lanzamientos que toman por sorpresa al público y a la crítica, “Emotion” fue uno de ellos. Quien todos pensamos que sería un one-hit wonder tras la inmensamente exitosa “Call Me Maybe”, nos deleitó con una colección de hits digna de un ícono con años de carrera. Nadie se esperaba que una ex participante de Canadian Idol fuera a lanzar uno de los compendios musicales más importantes de la década (repitiendo la historia de Kelly Clarkson, primer ganadora de American Idol y su triunfante “Breakaway”).  Ataviada en sonidos y producción ochentera Carly silenció a todos sus detractores a base de perfectas composiciones pop, sin embargo esto no llego fortuitamente, puesto que comprendió un esfuerzo de alrededor de tres años y más de 250 canciones dadas a luz. “Emotion” fue tan victorioso que incluso propició la llegada de una segunda parte igual de aclamada (“Emotion: Side B”), pero su mayor trofeo fue el de escribir con tinta indeleble el nombre de Carly Rae Jepsen en el evangelio del pop.


07.- “Melodrama”, Lorde. [2017]
La joven prodigio de estos tiempos publicó con apenas 20 años una obra capital que emocionó y abatió a la audiencia gracias a su crudo retrato de la pérdida, la ruptura y el desamor. Quizá no sea solo la tonalidad azul de la portada que le emparenta con el enaltecido “Blue” de Joni Mitchell, sino también por la capacidad expresiva y transmisora de las composiciones de Ella Yelich-O’Connor, capaces de quebrantar e incitar el llanto del alma más despiadada. Imposible es no inundar los lagrimales al escuchar la devastadora balada al piano “Liability”; No entregarse a la nostalgia mientras secuenciador de “Supercut” golpea nuestros oídos y nuestros recuerdos y no sobrecogerse ante la melancolía que inyecta la despedida en “Writer In The Dark”. “Melodrama” hace honor a su título al plasmar los altibajos de la vida de una manera fiel y desgarradora. 

 
06.- “Body Talk”, Robyn. [2010]
A pesar de la gran cantidad de álbumes remarcables que nos dio el pop en estos diez años, el mejor de todos ellos era uno que no nacía de la necesidad de romper récords de ventas ni de encabezar todas las listas, sino del amor genuino por este tipo de música, con todas sus contradicciones. Evidentemente hablamos de un proyecto originado en Suecia, concretamente  de Robyn, quien ya había dado una cátedra sobre cómo huir de las disqueras y las expectativas de una superestrella, refugiándose en la independencia para crear el pop de la más fina calidad, al deslindarse de Jive records en 2005 y revolucionar la industria con el homónimo “Robyn”. Con este currículum uno pensaría que había llegado la hora de adentrarse a terrenos más experimentales (cosa que sucedió en “Honey” del 2018), sin embargo Robyn aún tenía un discurso que aportar dentro del mundo del pop y regresó más pop que nunca con un álbum electrónico para bailar sin descanso, pero que no se limitaba al hedonismo de la pista sino que encontraba momentos para expresar los más legítimos sentimientos, con lo cual se ganó el respeto de la crítica y de los aficionados, quienes sin dudar la han consagrado como la reina del pop de los 2010`s. 


05.- “Lemonade”, Beyoncé. [2016]
¿Qué pasa cuando el cuento de hadas se convierte en una historia de terror y dolor? Se toman las piezas del corazón roto, se les prende fuego y se crea algo magnífico de nuevo. En 2016, Queen B nos entregó uno de los discos más sorprendentes de la historia musical, un magistral laberinto que empieza con una infame infidelidad, sigue con caminos están pavimentados sobre el pop y el R&B y cuenta con pasajes de rock, rap, blues, funk, gospel y hasta reggae y cuya salida está en el más honesto perdón y reinvención. Con colaboraciones que van desde Kendrick Lamar, hasta the Weeknd, Jack White y sampleos de Isaac Hayes hasta The Yeah Yeah Yeahs. De inicio a fin, no hay un segundo que que no contenga shock en cualquiera de sus formas; sonoro, visual o lírico, un shock que revienta y reinventa y que nos recuerda que detrás del éxito, la fama, el dinero, el estatus, detrás de todo se encuentra la dualidad acechante del espíritu humano; la vulnerabilidad y la fuerza.


 04.- “To Pimp A Butterfly”, Kendrick Lamar. [2015]
En 2013, la violencia sistemática y el racismo contra los afroamericanos en Estados unidos, especialmente tras los casos de brutalidad policiaca contra la comunidad, generaron un movimiento de activismo conocido como Black Lives Matter. Como nos ha demostrado la historia de la música, los levantamientos sociales siempre son el motor para la creación de las más grandiosas obras de arte y Black Lives Matter incitó a grandes exponentes a comunicar la desigualdad y el maltrato a través de una serie de álbumes. Beyoncé, Solange, D’Angelo, Jamila Woods o Blood Orange crearon sus propios manifiestos, pero fue Kendrick Lamar quien se alzó como la voz de este movimiento. En “To Pimp A Butterfly” hay crudeza, pero esa crudeza es un retrato de la vida real. Más que un disco una obra literaria que denuncia la injusticia hacia la población a la que pertenece Lamar, aunque también critica la misma violencia que enaltece dicha cominidad en por ejemplo, el mundo del Hip Hop. 


03.- “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”, Kanye West. [2010]
En 2009 cuando Kanye West interrumpió el discurso de aceptación de Taylor Swift al “Mejor Video Femenino” en la ceremonia de los MTV Awards, millones de televidentes fuimos testigos del asalto mediático de una de las creaciones más controversiales de Kanye: su propio personaje semi-dios. Después de dicho evento, Kanye se recluyó para producir su siguiente álbum para el cual tenían un objetivo claro: entregar el mejor disco de la historia del hip-hop. Y el resultado fue sorpresivamente cercano. Pomposidad y ambición es una palabra que define bien la totalidad del álbum que va desde el rap y hip-hop clásicos, incluyendo sampleos magníficos al lado de Jay-Z, Kid Cudi, Raekown, Nicky Minaj, John Legend, Beyonce, Rihanna e incluso Elton John hasta la mezcla perfectamente balanceada con indie y vocoders de la mano de Justin Vernon. 

Por el otro lado, las letras y rimas exploran los excesos, la fama, la polémica, el sexo, la riqueza, el ego y las dudas intrapersonales. “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” es sin duda un disco de ensueño que solamente pudo haber sido materializado por uno de los personajes más surreales de la música justo como lo describe en “POWER”:

I'm living in that 21st Century, doing something mean to it
Do it better than anybody you ever seen do it
Screams from the haters, got a nice ring to it
I guess every superhero need his theme music


02.- “The Idler Wheel Is Wiser Than the Driver of the Screw and Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do”, Fiona Apple. [2012]
Grabado en secreto y tras retrasos por parte de su discográfica, “The Idler Wheel …” rompió un silencio de 7 años y marcó la vuelta triunfal de la siempre magnífica Fiona Apple. Como siempre, Fiona aporta desafiantes y agresivos arreglos de piano, además de su rasposa y poderosa voz, sin embargo hay un factor más que cobró protagonismo en esta entrega, las percusiones, obra del baterista y productor Charley Drayton, que complementan perfectamente la composiciones de Fiona y que inundan el disco, desde los niveles más simples a los más salvajes. Con estos elementos logran crear un disco que se va descubriendo con el tiempo, cada escucha presenta un detalle nuevo, siempre con un punto minimalista y crudo. Apple vuelve a hacer gala de su ingenio para la lírica, siempre llena de angustia y rabia, pero con un giro irónico, como quien ha dejado de lamentarse por la desgracia y simplemente se ha entregado al desinterés, aunque eso sí, más como un mecanismo de defensa que por verdadera indiferencia.  

01.- “Blond”, Frank Ocean. [2016]
La publicación del segundo disco de Frank Ocean no fue solo eso, fue todo un acontecimiento. Después del unánimemente enaltecido “Channel Orange”, tanto fans como críticos estaban ansiosos por un segundo trabajo que despejara las dudas sobre si Ocean era flor de un día o si de verdad estábamos ante una joven eminencia del nuevo milenio. Frank comenzó a crear la continuación en el 2013 y tras un fallido periodo de bloqueo el álbum fue terminado finalmente en el 2016. “Blonde” no llegó sin controversias y la mayor de ellas fue la inteligencia de Ocean para lograr tener los derechos de las grabaciones y terminar su contrato con el sello Def Jam. El 19 de agosto del 2016 apareció en plataformas oficiales “Endless”, un álbum visual acreditado a Ocean que todos asumimos sería su segundo disco, sin embargo, al día siguiente de forma sorpresiva otro lanzamiento nos golpeó, ese era “Blonde”. En una listísima artimaña, Frank preparó un trabajo menor para finiquitar sus compromisos con Def Jam, e inmediatamente después nos entregó la verdadera obra maestra, de manera independiente. “Endless” ha caído en el olvido, mientras “Blonde” se ha vuelto un punto de referencia en la industria. No obstante, las estrategias legales son las menos relevantes entre las cualidades de este magnánimo proyecto. Lejos del soul y el R&B clásico que plagaba su debut, en este nuevo episodio el artista se decanta por una producción más densa y psicodélica, bebiendo de la fuente de los Beach Boys, los Beatles y Brian Eno para encontrar su inspiración. El elemento más potente de “Blonde”, evidentemente, es la capacidad indescriptible que tiene Ocean para transmitir sentimientos  y tocar la más recóndita de las fibras del organismo. “Blonde" está repleto de momentos de pasmante belleza, en los que a ratos sientes que te está cantando a ti y en otros que está cantando sobre ti. Es imposible no sobrecogerse ante el “I’m not him but I’ll mean something to you” del final de “Nikes” o no estremecerse ante el “I thought that I was dreaming when you said you loved me” que golpea justo al corazón en el inicio de “Ivy”. El tormento es altamente palpable en la casi sacra “Solo”, que se acompaña únicamente por un órgano. Las lágrimas son incontenibles al escuchar la escueta “Self Control”, un sutil lamento a guitarra y voz. Podríamos seguir enumerando los infinitos momentos inmaculados en “Blonde”, pero eso sería arrebatarle  la oportunidad a los lectores de experimentar la experiencia musical más retribuyente de los últimos diez años, porque “Blonde” no solo marcó a una industria ni a una década, marcó a toda una generación. Pero aún más importante, se convirtió en el estandarte de una comunidad: Un joven afroamericano queer de orígenes precarios ahora estaba liderando a la industria de manera independiente, libre y sin tapujos. 










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