Leaving it all Behind: Reseña de ’The Emancipation Of Mimi’ de Mariah Carey [15º Aniversario]



La industria de la música mainstream es un terreno oscuro donde nada es gratis, todo tiene un costo y a veces este puede ser muy alto, especialmente si lo que se está pagando es la fama. En ocasiones el precio es la vida misma, que se pierde en un torbellino de excesos (Whitney Houston o Amy Winehouse por ejemplo), otras la salud emocional y mental (Britney Spears, con su reciente ingreso voluntario a una institución de salud mental). La mayoría de los grandes iconos tienen un ascenso meteórico seguido inevitablemente de un dramático descenso y para la más grande estrella de los 90’s dicha caída fue casi letal. 

Carey no conoció la derrota en sus primeros diez años de carrera: Tuvo al menos un sencillo en el no.1 del Billboard Hot 100 en cada año de la década de los noventas y “One Sweet Day” su canción de 1995 rompió el récord de más semanas consecutivas en el no.1 del Billboard, permaneciendo 16. Mariah estaba lista para reinar en el nuevo milenio. Con un contrato de $100 millones de dólares bajo el sello Virgin Records y un importante proyecto cinematográfico, poco se imaginaba que el el legado construido en los años anteriores estaba a punto de caer aceleradamente por un precipicio. 

Años de trabajo duro y una apretadísima agenda estaban pasando factura. Mariah comenzó a mostrarse errática y fuera de sí, propiciando un extraño e inesperado episodio en el programa TRL de MTV y publicando mensajes preocupantes en su página web. Semanas después Carey fue hospitalizada y mantenida bajo observación psiquiátrica, sin embargo aún no había tocado fondo. El soundtrack de “Glitter” fue lanzado bajo las peores circunstancias el 11 de septiembre del 2001, mientras que el filme se estrenó el 21 del mismo mes. 


Obviamente, gracias al contexto ambos fueron un rotundo fracaso comercial, además de que la crítica fue despiadada ante el proyecto (evidencia de esta desgracia es aquella infame imagen de las torres gemelas ardiendo sobre una publicidad espectacular de “Glitter”). La película provocó una pérdida económica de más de 15 millones de dólares, entonces Virgin echó a Mariah, quien además estaba atravesando una ruptura amorosa tras años de relación con Luis Miguel. 

El punto más bajo llegaría en 2002 cuando, acogida por Island Records, Carey se dispuso a reavivar su legado con “Charmbracelet”, pasando sin pena ni gloria tanto crítica como comercialmente. La intérprete estaba acabada, pero fue entonces que sorpresivamente sucedió el más grande Comeback de la historia. 

“Comeback”:
 [sustantivo]
Un intento por volverse famoso, poderoso o importante de nuevo después de un periodo de mucha menor relevancia. 

Mariah sabía que su fórmula de baladas en la estela de Babyface era anticuada, si quería volver a ser la dueña de la industria debía modernizar su sonido. Afortunadamente el nuevo terreno que había que conquistar no eran del todo desconocido: se trataba del Hip Hop. Mariah, había sido pionera en establecer la colaboración pop/rap con éxitos como “Fantasy” junto a Ol’ Dirty Bastard o “Heartbreaker” al lado de Jay Z, así que adherirse a los nuevos estándares de la radio sería pan comido. Por otro lado, tenía que dejar espacio para que sus seguidores más ortodoxos se sintieran cómodos y no existía mejor opción que, en lugar de volver a la obsoleta fórmula de sus anteriores trabajos, explorar el R&B clásico reminiscente de leyendas como Steve Wonder o George Benson. De la mano de la nueva escuela de productores, The Neptunes (Chad Hugo y Pharrell Williams), Kanye West, The Legendary Traxter y James Poseer, así como los consagrados Jermaine Dupri y James "Big Jim" Wright, nació “The Emancipation Of Mimi”, una oda a la renovación y al renacimiento, pero sobre todo, una bofetada a los haters.


La mitad más convencional, aquella que rinde homenaje al más fino soul de los años 70’s, está liderada por la preciosa “Mine Again”, un canto desesperado que pide la vuelta del ser amado, que inicia con un discreto pero exquisito arreglo de piano eléctrico para después crecerse entre arreglos de vientos hasta volverse una súplica interpretada todo pulmón. “Fly Like A Bird” cierra el álbum con justa razón, al ser un gospel perfectamente compuesto y ejecutado, con su indispensable arreglo coral, en el que Mariah se entrega al destino o en este caso a los brazos del Señor, dejando claro que después de la tormenta viene la calma; una analogía perfecta para lo que significaría este álbum en su carrera. “Circles”, “Your Girl” y “Wish You Knew” se suceden el en tracklist formando una trilogía magistral de Soul, en la que la intérprete demuestra que es capaz de competir con las grandes divas del pasado como Minnie Riperton o Patty Labelle y al mismo tiempo evidencia que ha sido en ellas en quienes ha cimentado su escuela vocal. 


La mitad urbana se apodera de los altavoces apenas inicia el álbum, con la impactante y rotunda celebración que representa “It’s Like That”. Compuesta de último minuto junto a Jermaine Dupri (quien venía de una exitosa racha de 3 números uno para Usher), es evidente por qué esta canción fungió como la carta de presentación del proyecto. “It’s Like That” es una catarsis en la pista de baile, que invita a dejar el drama y el pasado atrás para pisar con confianza el presente y el futuro. Este sencillo conmocionó al público y fue el primer top 20 de Carey en años. 

Antes de continuar con los éxitos producidos por Dupri echaremos un vistazo a las composiciones de las nuevas estrellas detrás de la consola. “Say Something” y “To The Floor”, a pesar de no ser las más sofisticadas producciones de The Neptunes, si cumplen al añadir diversidad al repertorio de Carey. The Legendary Traxter, habitual en la discografía del artista invitado Twista, se luce con  “One And Only”, un tema fresco en el que las lineas del rapero y las maniobras vocales de Mariah se entraman perfectamente. Sin embargo, “Stay The Night”, de un Kanye West en su primer pico creativo y a punto de lanzar el magnánimo “Late Registration”, opaca a las anteriores gracias al los triunfantes sampleos de “"Betcha by Golly Wow!" de Ramsey Lewis y "Who's in the House" de The 45 King, sobre los que la Diva se explaya vocalmente como en sus años mozos. El sampleo de clásicos del soul y el rap conformaban la patente de producción de Kanye, pero con la técnica y la destreza vocal de Carey dicha fórmula se elevó a otro nivel. 

 

Ahora es tiempo de volver a el trabajo de Dupri, especialmente a tres canciones que marcaron para siempre la historia de Mimi y también la del R&B. La primera de ellas (y la más importante) es “We Belong Together”, una excelente balada que interpola “If You Think You’re Lonely Now” del legendario Bobby Womack con un simple pero efectivo riff de piano, un discreto arpegio de guitarra y un beat sencillo a base de un escueto bombo y los más elementales hi-hats. Esta esquelética instrumentación ha sido elegida intencionalmente con la finalidad de dar el absoluto protagonismo a la maravillosa melodía vocal en la que Mariah encarna la desesperación de haber tomado una decisión equivocada sobre un amor que se dejó ir. La jugada rindió sus frutos y en cuestión de semanas “We Belong Together”, que fungió como segundo sencillo, ya estaba en la cima del Billboard Hot 100, donde se quedó por 14 semanas. La canción terminó siendo la más exitosa de la década según Billboard, un logro que excedió las expectativas de todos. Aprovechando el Blockbuster, el álbum fue reeditado con temas extras entre los que destaca otro ejercicio junto a Jermaine, que replica la estructura de “We Belong Together”. “Don’t Forget About Us” demostró que lo que funciona una vez lo hace dos veces, llegando de nuevo al número uno en Estados Unidos, pero más allá de la repetición de un patrón, fue la excelsa melodía vocal y la apasionada interpretación de la cantante la que volvió a llevarla a la cima. Por último está “Shake it Of”, un tema completamente opuesto tanto musical como líricamente a los anteriores, con un ritmo más rápido y sincopado donde la artista saca a relucir su orgullo y desecha a un amante que no ha sabido valorarla. Esta faceta más enérgica también se agradeció por el público, quien la llevó al puesto número 2 en las listas, siendo bloqueada del trono por nada más y nada menos que la misma Carey y su indestructible “We Belong Together”. 

 

Como un conjunto, “The Emancipation Of Mimi” fue todo un éxito, especialmente tratándose de alguien que había estado en el fondo comercial y crítico apenas unos meses atrás. El álbum vendó 6 millones de copias tan solo en Estados Unidos y despachó 10 millones de unidades alrededor del mundo, una cifra impresionante tomando en cuenta el nivel de competencia que existió en 2005 dentro de la música pop (Shakira, Gwen Stefani y Madonna, por ejemplo, también estaban vendiendo millones con álbumes bien recibidos en todos los sentidos). Pero eso no fue todo, las reseñas de la mayoría de los medios importantes hacia “Emancipation” fueron benévolas,  si no es que entusiastas, demostrado que el triunfo no fue un simple golpe de suerte, sino una magistral conjunción de calidad y accesibilidad que no se atañe únicamente a los colaboradores que hemos mencionado, que si bien han ejercido un papel importante, únicamente se han encargado de encaminar hacia nuevos rumbos las excelentes creaciones de Carey como compositora, una tarea por la que poco se le reconoce. 

Desde este lanzamiento Mariah Carey ha vendido otros millones de discos, ha tenido otro par de números uno (“Touch My Body”, “All I Want For Christmas Is You”) y ha sido reconocida plenamente como cantautora por la prensa, especialmente a raíz de su último álbum (“Caution”, 2018) y su incorporación al Salón de la Fama de los Compositores en el año en curso, pero nada de esto habría sucedido si no hubiera renacido de sus cenizas para crear “The Emancipation Of Mimi”, el mejor Comeback de la historia.





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