Temazo Thursday: “Blind” de Hercules & Love Affair I Por René Amador

“Blind”
Hercules & Love Affair ft. Antony Hegarty.
de Hercules & Love Affair
2008

Existe una categoría en la música pop que deslumbra por la paradoja que conlleva. Difícil de nombrar, esta ha sido clasificada como “bailar y llorar” y por simple que parezca, solo unos pocos pero grandes temas son capaces de incitar la kinésica más instintiva mientras inundan los lagrimales con incontenible sentimiento. “Blind” de Hercules & Love Affair es uno de los epítomes de esta categoría.


Nacida como un poema de Andy Butler (la mente creativa detrás del proyecto), “Blind” es un lamento hacia la desilusión y las expectativas jamás cumplidas, un canto hacia la más inocente ignorancia, aquella que espera con ansias un futuro de estrellas brillantes y alegrías pero que no encuentra con el paso del tiempo ninguna iluminación, sino que al contrario, se nubla y oscurece hasta llegar a la más terrible ceguera.


Andy Butler.

Butler declaró a The New York Times que “Blind” es sobre “crecer como un niño gay, rechazado por mi familia y mi grupo social inmediatos, preguntándome por qué había nacido en esta situación y al mismo tiempo sabiendo que tan pronto como pudiera escapar lo haría y que encontraría libertad y consuelo. Como adulto, sin embargo, encontré una vida llena de excesos, personas heridas y confusión. Por lo tanto me sentí ciego”.

Contrastando con su desoladora y desesperanzada letra, “Blind” encuentra aliento en una infalible  e infecciosa linea de bajo, una energizarte sección percusiva, secuenciadores potentes, un robusto grupo de metales y, principalmente, una interpretación conmovedora por parte de Antony Hegarty (ahora conocida como Anohni), una de las mejores vocalistas del alternativo del nuevo milenio. Juntos estos elementos se entrelazan para provocar el éxtasis a través de la música Disco. 

Tras su lanzamiento en 2008 “Blind” se encontró con la aclamación crítica y ha sido reconocida no solo como uno de los temas más emblemáticos de aquel año, sino de toda la década.

Así como los grandes compositores clásicos medían su genialidad a través de la capacidad expresiva de los movimientos lentos de sus obras, los populares contemporáneos legitiman su hedonismo sonoro imprimiéndole un marcado sentimiento a sus himnos de la pista de baile, pero solo los momentos de excelencia, como “Blind”, son capaces de llevar la catarsis a la discoteca.



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