“No Thought Of Surrender”: Reseña de ‘Hotspot’ de Pet Shop Boys | Por René Amador.

Hotspot - Pet Shop Boys (2020)

Pet Shop Boys terminan con Hotspot la trilogía que comenzaron con Electric y Super. El común denominador entre estos álbumes ha sido el mando de Stuart Price en la producción. Price, quien ya había convertido a Madonna o Kylie Minogue en reinas de la pista con sus producciones (Confessions On a Dancefloor y Aphrodite respectivamente), ha rejuvenecido la música de Pet Shop Boys que con el cambio del milenio comenzó a deteriorarse hasta rozar lo insípido, algo especialmente notable en Elysium, predecesor a la trilogía. 

Pet Shop Boys (2020).
La estrategia de Stuart Price y PSB ha sido introducir sutiles elementos innovadores en sus clásicas estructuras e instrumentaciones. En Electric brillaba la aparición inesperada de el rapero Example en "Thursday"; En Super el ritmo sincopado que algunos medios llegaron clasificar como reggaetón hizo a "Twenty Something" destacar y en esta ocasión, aunque menos sorprendente, el elemento inesperado viene con la aparición de Olly Alexander de Years & Years en “Dreamland”. 

Hotspot, como es habitual, se encuentra dividido en dos grupos: Temas bailables y tiempos lentos. Entre los primeros se encuentran las inofensivas “Will-o-the-whisp”, “Monkey Business” y “Happy People”; “I Don’t Wanna”, sobre la timidez y la ansiedad social; la mencionada “Dreamland”, sátira sobre el sueño americano y “Wedding In Berlin” celebración de la libertad de matrimonio (heterosexual o gay, como dicen ellos) que contiene un sample de la marcha nupcial de Mendelssohn que funciona tanto por su mensaje como por su punto kitsch. 


En la segunda categoría tenemos a las románticas “You Are The One” y “Only In The Dark”; la aspiracional “Hoping for a Miracle” y la melancólica “Burning the Header”, todas ellas de preciosa melodía. 


En la última entrega de su trilogía, el dúo británico hace gala de la madurez que les caracteriza, apegándose a su fórmula de electropop introspectivo pero añadiendo toques de modernidad, revitalizando su sonido sin parecer desesperados. 

Sin embargo no todo son halagos para Hotspot, si bien cierra un ciclo muy relevante de la carrera  de Pet Shop Boys, es cierto que es el capítulo menos cohesionado, más autoindulgente y menos apto para el público casual. Quizá es complicado superar un álbum tan notable con lo fue Electric, especialmente siguiendo el mismo camino. Si de algo ha servido este nuevo disco ha sido no solo para demostrar que el dúo puede ser innovador y constante en cuanto a calidad, sino también para indicar que ya es hora de terminar relaciones con Price y aventurarse en nuevas direcciones buscando otra década de excelentes lanzamientos.

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