Girls - Album (2009) [Décimo aniversario] | Por Marlene Rivas.


Christopher Owens, cantante y guitarrista de Girls, perteneció los primeros 16 años de su vida al culto fundamentalista llamado 'Children of God' localizado en Eslovenia. Con casi nulo acceso a la cultura occidental, Owens aprendió a tocar la guitarra a través de covers de Fleetwood Mac y conoció la música de Queen y Guns and Roses gracias a las películas que le permitían ver. Luego, él y su hermana pudieron regresar a Estados Unidos y él se instaló en Texas, en donde trabajó para el afamado mecenas Stanley Marsh 3. Primero como jardinero, posteriormente como asistente personal. 


Chet JR White y Christopher Owen (2009).

Durante estos años se adentró en el punk. Luego se unió a la banda de Ariel Pink para unirse como guitarrista de tour y ahí conoció a la otra mitad de Girls, Chet JR White, con quien tuvo un clic instantáneo debido a sus compartidos gustos musicales. La primera entrega, 'Lust for life' abre con un rasgueo sostenido de guitarra hiperoptimista que encuentra el perfecto equilibrio con la primera inyección lírica de Christopher Owens:

Oh, I wish I had a boyfriend
I wish I had a loving man in my life
I wish I had a father
Maybe then I would've turned out right

Es una declaración honesta sobre todo lo que no se es y lo que jamás se tuvo, se canta a las ausencias y a su inseparable compañía a lo largo de nuestras vidas, se le canta a la fantasía y al mismo tiempo es una plegaria para poder tomar el timón de la vida y navegar hacia mares más tranquilos en la realidad.



Ghost town’, una canción que llega del más allá. Más allá del amor, lo que pasa después, el otro lado desde el que nadie regresa ya para contarlo, la piel deshabitada de un “somos”. Un hermoso alarido abraza el nuevo y extraño orden de las cosas y que corona los momentos vividos con la poderosa revelación de un secreto a voces. ‘Laura’ es un ruego desnudo y arrepentido que intenta rescatar una amistad después de un arrebato de enojo en paralelo con brillante solo de guitarra.


En cada década hay un puñado de canciones cuyo núcleo es el sentido de la existencia humana y que aportan un poco de luz sobre ese misterio y entonces, de repente todo deja de ser tan confuso. 'Everybody Hurts' de R.E.M lo hizo en la última década del siglo XX, Girls lo hizo en la primer década del nuevo milenio con‘Hellhole ratrace’, una mirada al pozo del alma a veces cansada pero siempre lanzando tentáculos hacia cualquier cosa que la apasione y la llene. Justo antes del boom de las redes sociales, Chris entregó una declaración sobre el mayor achaque de nuestros tiempos y al mismo tiempo nos dejó la cura.



God Damned’ abre con un arpegio en lo-fi que va aumentando de pulsaciones y de vibraciones para dar lugar a la voz de la obsesión. A estas alturas del disco, Chris ya es nuestro underdog favorito y con una voz imperfecta y sucia nos entrega una magnífica balada sobre la obsesión y el capricho. ‘Big Bad Mean Motherfucker’ es un regalo nostálgico que remite al rock & roll de 1950 aderezado con uns gotas de distorsiones apocalípticas que dejan de sonar de manera abrupta para darle entrada al track más oscuro, más brutal y más sincero del disco ‘Hellhole ratrace’. ‘Headache’, ‘Summetime’, ‘Lauren Marie’ forman el soundtrack de un día perfecto de verano. Sol, el exacto balance entre humedad y calor y un poco de lluvia para refrescar el espíritu.


Morning Light’ es quizás la canción que combina de la manera más sutil y magistral el trasfondo religioso de Owens con su primer idilio con el punk. Al mezclar, por una parte, el componente de la luz como metáfora de esperanza, con el sonido más oscuro y saturado de ecos y distorsiones y una casi ininteligible voz tenemos como resultado la canción más optimista del disco. La última canción es ‘Darling’ una canción dedicada a la música misma. A la música como amiga y como salvación. El primer disco de Girls es un documento especial que logró borrar las fronteras del tiempo y de los géneros al integrar rock and roll, surf, punk, psicodelia y garage en uno de los últimos discos más espontáneos y desenfadados pero al mismo tiempo más comprometidos con la brutalidad a través de las letras. '












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