YoxTi. TúxMí vol.1: 'All hour cymbals' de Yeasayer por René Amador.


'All Hour Cymbals' - Yeasayer (2007).




Primero, un recuento: Yeaseayer ha sido para mi una de esas bandas que conoces y te deslumbran, pero tal vez su brillo encandila tanto que decides no echar otro vistazo. Como la mayoría, recuerdo a Yeaseayer por su pequeño smash hit de 2010, “O.N.E.”, que rotaba constantemente por MTV al mismo tiempo que lo hacían “Lights & Music” de Cut Copy y “I Wanna Go Surfing” de The Drums; A pesar de estar seguro de que “Odd Blood” sonó un par de veces en mi reproductor mp3, mi recién estrenada mirada musical alternativa echó un vistazo y se quedó con los posteriores. Ahora, casi diez años después me reencuentro con Yeaseayer y su brillo sigue igual de desafiante y enigmático como siempre.



La primera referencia que me llega a la mente cuando escucho el álbum debut de la banda americana es Animal Collective (sin ser yo, cabe mencionar, un conocedor absoluto de estos). Si tratara de resumir este disco en una palabra sería: exótico. Si pudiera deducir algún proyecto que se haya visto influenciado por este álbum me arriesgaría con los Tame Impala de “Innerspeaker”. 

“All Hour Cymbals” es un documento musical que no se encuentra lejos de mi entender (algo debe de haber crecido mi criterio en los casi diez años que han pasado desde la primera vez que les escuché), pero existe en él algo que ciertamente lo hace especial: El riesgo, la espontaneidad, la poca rigurosidad en las formas y estructuras, la experimentación en las texturas… abunda en él una libertad que hace mucho no escuchaba. Quizá es esta misma libertad la que los liga a Animal Collective.

“All Hour Cymbals” es un disco que se entrega totalmente a la psicodelia y a la experimentación en todos los sentidos, yendo siempre por caminos inesperados. “Sunrise” abre con unos sampleos de voz distorsionados seguidos de handclaps y un acorde de piano que casi parecen anunciar un tema de música house, para darnos nada más entrar las percusiones la primera gran sorpresa: esto no es house, es más bien algo inclasificable. Esa condición inclasificable es una latente durante las próximas 11 canciones. “Wait For The Summer’, con su rara instrumentación suena casi oriental. “2080” basada en un constante arpegio de guitarra es una premonición de los Wild Beasts de “All The King’s Men”. “Ah, Weir” por su parte, gracias a sus profundas y aletargadas capas de sintetizadores los emparienta con los primeros Chairlift. 




El debut de los neoyorquinos es claramente un hijo de la psicodelia de los sesentas, sin embargo en el ya pueden escucharse los ecos del pop con el que triunfarían en su siguiente disco (por ejemplo en las melodías vocales de “Red Cave”). Principalmente guiado por patrones percusivos y mucho reverb, este álbum es todo un viaje hacia un mundo abstracto difícilmente descriptible con palabras, que debe de experimentarse en persona con los oídos bien abiertos.

En lo personal, visitar el primer trabajo de una banda que perdí de vista hace prácticamente una década me hace encontrarme con un exquisito álbum lleno de detalles, dispuesto para ser degustado por mi nuevo yo, aquél que en el pasado no estuvo preparado para el amalgama de sonidos que representa Yeaseayer. Así cómo las amistades, los amores y las oportunidades siempre están ahí esperando a que crezcas, madures y sepas apreciarlas con sabiduría, “All Hour Cymbals” se mantuvo esperando a que yo estuviera listo para escuchar esas capas, esas percusiones, esos filtros que en su momento no habría sido capaz. 

Yeaseayer se encuentra pasando por un proceso de ruptura, sin embargo aunque pasen meses, años o décadas  su música estará ahí para volarte la mente cuando sea el momento indicado.


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