The xx - xx (2009) [Décimo aniversario] | Por Marlene Rivas.



Hablar de The xx es hablar de intimidad, complicidad y simplicidad. No es una coincidencia después de que su álbum debut ‘xx’ haya sido creado desde el aislamiento de una pequeña habitación al sur de Londres por cuatro amigos que rondaban los veinte años de edad. Influenciados fuertemente por el R&B, el hip-hop, el dubstep —que ocurría en esos momentos— y el pop (siendo Beyoncé uno de los referentes más importantes), la banda conformada en un inicio por Oliver Sim y Romy Croft —amigos de toda la vida— y posteriormente también por Jamie Smith y Baria Qureshi, se embarcó en 2009 en la producción de su primer álbum. ‘xx’ es un registro de las emociones y deseos que hacen arder la juventud; el primer amor, la entrega, la decepción, la incertidumbre, la ruptura, etc. Por otro lado y también como parte de la artillería de la juventud tenemos la osadía y el impulso celoso de sentar las bases del universo musical de la banda. Guitarras llenas de reverberación, ternura y melancolía —sello de Romy— un bajo que también es protagonista y se entrelaza en coqueteos idílicos con la guitarra —esto a cargo de Oliver— y la base rítmica y la ambientación melódica llenas de vulnerabilidad y precisión a la vez por parte de Jamie y Baria.


‘Intro’, la carta de presentación de la banda de solo brevísimos dos minutos nos presenta su universo musical y cuya marca; guitarra-bajo-base rítmica se volvería icónica en los años venideros.
En ‘VCR’ abre una melodía dulcísima de xilófono para después solidificarse en nostalgia a través de la mezcla de la guitarra, bajo y beats programados. Sobre esta melodía se cuenta una historia romántica simplísima que describe a dos amantes haciendo una de las actividades más mundanas pero a la vez una de las más íntimas: ver cosas en una videocasetera. Estar tumbados compartiendo un espacio reducido y olvidarse del mundo fuera de ese espacio. Después viene ‘Crystalised’, el perfecto ejemplo del entramado lírico y melódico de la banda. En ella se cuenta sobre una relación desde dos perspectivas diferentes, Romy y Oliver cada uno desde su flanco, utilizando la metáfora perfecta para nuestra generación: el deshielo de los glaciares. Uno de los flancos, el más romántico, habla sobre derretirse y fundirse con el mar, mientras que el otro desea desaparecer con la marea. Llegamos al final de la canción sin una conclusión concreta pero sí con una melodía delicadamente construida en donde cada elemento tiene un lugar y tiempo especial dentro de la canción y contribuye a poner foco a cada perspectiva respectivamente. En 2010, Damon Albarn eligió esta canción para hacer un cover acústico con tintes aún más melancólicos pero conservando la esencia sónica de la banda.


‘Islands’ es probablemente la canción más romántica del álbum y la más representativa del amor joven. Entrega, incertidumbre y devoción son los temas alrededor de los cuales se despliegan las letras y la melodía. Fue el tercer sencillo del álbum y contó con un video dirigido por Saam Farahmand. En el video podemos ver a dos parejas que representan casi la misma coreografía a lo largo de la canción pero en cada repetición hay un detalle diferente hasta que al final de la canción las dos parejas se separan y lo único que se puede ver es el escenario semivacío y fuego. Dicha representación, complementa una interpretación más sombría para la canción, ¿ser únicos es estar aislados? ¿una promesa puede ser a la vez una condena?


Luego viene ‘Heart skipped a beat’, uno de los tracks más representativos de la banda, el cual habla sobre la ruptura de la relación y las batallas emocionales de las dos partes para lidiar con los Después ‘Fantasy’, una canción llena de neblina sonora entre voces llenas de ecos, percusiones saturadas y guitarras que la atraviesan hacia el final como un haces de luz. La perfecta sonorización de una ilusión que probablemente jamás se cumpla pero que tiene destellos de concretización. En ‘Shelter’, uno de los tracks más íntimos y que representa también de una manera fiel la forma en que fueron concebidos cada una de ellos. El disco se realizó en pequeños refugios, primero en el cuarto de ensayos de la banda, en donde tenían que tocar a bajo volumen para no causar molestias y después en un estudio de grabación también pequeño.

‘Basic space’ es la descripción de dos cuerpos de los cuales eventualmente desaparecen las fronteras para hacerse uno.

Luego ‘Infinity’, uno de los tracks más introspectivos y minimalistas del álbum. Una canción de despedida que describe la dificultad para separarse de la piel que alguna vez habitó. Líricamente nos entregaron una de las estrofas más apasionadas:


[...]
I can't give it up
To someone else's touch
Because I care too much
[...]


Las dos canciones que cierran el álbum, ‘Night time’ y ‘Stars’, ambas utilizando un escenario nocturno para hablar sobre revelaciones y abrir el corazón para que el espectador lo conozca en su estado más susceptible y lo tome con la esperanza de que lo trate con el mayor de los cuidados.
11 canciones bastaron para que la banda creara un espacio musical y lírico en donde pudieran tener eco aquellos susurros casi imperceptibles de los anhelos y las incertidumbres juveniles. Un espacio en donde el silencio intercalado con confesiones y melodías es un lugar seguro para exponer lo que está en las profundidades del corazón. Un espacio único creado justo al inicio del crecimiento monstruoso de las redes sociales en donde a pesar de la sobreexposición, rara vez hay un contacto real. The xx nos regaló un espacio auditivo a donde regresar cuando el exterior se vuelve demasiado árido, ruidoso e inalcanzable y nos recuerda que somos individuos simples que podemos disfrutar las cosas más simples y que nuestro deseos últimos también son bastantes simples: sentir algo real.

Tracks extra
Como homenaje a sus influencias, la banda lanzó una edición especial con los siguientes covers:

Hot like fire (Aaliyah cover)

Teardrops (Womack & Womack cover)


Do you mind? (Kyla cover)




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