Next Level Pop: Reflexiones sobre 'Charli' | Por René Amador.

'Charli' - Charli XCX (2019).



Muchas veces he escuchado o leído la premisa “Charli XCX es el futuro del pop”, sin embargo su nuevo álbum, “Charli”, demuestra que el orden correcto de esa oración es: Charli XCX es el pop del futuro. Si Varèse y Stockhausen compusieron música para acompañar una sociedad moderna e industrializada, y Radiohead y The 1975 crearon obras maestras para advertirnos sobre la decadencia de la era digital, Charli va un paso adelante mostrándonos el futuro que Alan Turing soñó. Un universo donde los androides y las máquinas pueden sentir; donde las femmebots experimentan el rush de inhalar poppers y de contonearse en el club toda la noche (“Next Level Charli”; “1999”; “Click”; “Shake It”); donde los cyborgs se enamoran (“I Blame It On Your Love”; “Silver Cross”; “Official"); donde Sophia The Robot siente por primera vez un corazón roto (“Cross You Out”; “Warm"; “I Don´t Wanna Know”; “February 2017”) y donde la búsqueda de aprobación y el hambre de Likes han potenciado nuestras inseguridades y alienaciones (“Gone”; “Thoughts”; “White Mercedes”).

Para lograr lo anterior, Charlotte se vale de melodías dulces, arpegios sintéticos, estructuras repetitivas y pegajosas y vocoders con filtros robóticos de timbres agudos para sonar lo menos humano posible, así como de beats graves y agresivos que te golpean como choques eléctricos directo a los oídos. 

Evidentemente este estilo distintivo no ha nacido de la noche a la mañana, sino que es el resultado de experimentación y colaboraciones sin pausa desde que empezó a trabajar con Sophie, A.G. Cook y el resto del colectivo PC Music. Y es que han sido ellos quienes han aportado gran parte del trabajo en la creación este sonido. Sin la visión y la técnica de los productores, las canciones de Charli XCX no encontrarían cohesión entre la extensa alineación de colaboradores en sus lanzamientos. Cook ejerce en ese sentido el papel de mano derecha en este disco, guiando las texturas y capas de cada tema hacia territorios homogéneos (junto a algunos otros productores presentes como Oscar Holter, Stargate y Planet 1999). No obstante, es el mérito de la cantante comandar esta nave sin perderse a sí misma entre una tripulación tan sobresaliente. Sin un rumbo claro y una dirección muy enfocada sería difícil no ser opacada por radiantes intérpretes de la talla de Christine, Lizzo, Pabllo Vittar o Haim. En “Charli”, Aitchison ha masterizado el arte de la curaduría como solo los grandes íconos lo pueden hacer, al llevar un estilo del underground (el de PC Music) a la grandilocuencia mainstream, acompañada de una exquisita y envidiable lista de invitados,  encontrando el equilibrio perfecto entre protagonismo y humildad. 

Y es que a fin de cuentas estas son sus canciones, esta es Charli, que se muestra tanto hedonista como vulnerable, como ese party animal que evade sus emociones en la pista de baile, pero que no puede evitar soltar una lágrima al cantar el coro de “I Don´t Wanna Know” cuando se encienden las luces y es hora de irse a casa. “Charli” se siente como una fiesta casera con sus mejores amigos que tiene lugar en el 2099, donde existe suficiente confianza para no solo pasar la noche bailando y bebiendo Red Bull con vodka, sino también para mostrar sus inseguridades, y eso se refleja en sus composiciones. Si bien tenemos tracks con producciones tan excelsas y directas para el baile que es prácticamente imposible no moverse al escucharlas (específicamente “1999” junto a Troye Sivan; “Click” con Kim Petras y Tommy Cash; “Shake It” con Big Freedia, Cupcakke, Brooke Candy y Pablo Vittar y “I Blame it On Your Love” con Lizzo), es en los momentos de intimidad donde encontramos la grandeza del álbum. “Gone”, junto a Christine & The Queens es presumiblemente la mejor canción del repertorio de XCX, no sólo por la irresistible química que existe entre ambas, sino por ser el himno a la alienación y la no pertenencia que las personas con ansiedad necesitábamos. Una canción cercana al R&B de Janet Jackson que no encajaría en el disco si no fuera porque réplica excelentemente el Dance Break futurista de “All For You” en su impactante coda. “Cross You Out” en compañía Sky Ferreira, por otro lado, revisita el pop punk de “Sucker” en una balada emotiva sobre la superación de una ruptura. En una línea similar, pero esta vez con beat reminiscente al Trap está “White Mercedes”, un doloroso tema sobre no sentirse suficiente, perfecto para llorar en un paseo por la ciudad desierta a las tres de la mañana. En “February 2017”, colaboración con Clairo y Yaeji, se encuentra quizá el momento más conmovedor, un dulce lamento de arrepentimiento que haría a Siri romper en llanto. Como cierre del álbum tenemos “2099”, donde repite Troye Sivan. Este es el número más experimental, de estructura compleja y producción cercana a Arca, que como “Track 10” de “Pop 2”, podría fungir de eslabón entre este y el próximo trabajo de Charli XCX.  

“Charli”, al igual que ‘Norman Fucking Rockwell’, otro de los testamentos del pop en 2019, sorprende no por representar un cambio de rumbo, sino por establecer finalmente todas las reglas y características de del estilo de la artista, constituyendo una depuración de todos los elementos no pertenecientes al ecosistema en que vive su obra. A pesar de esto, la trascendencia de “Charli” no sólo recae en la culminación de la construcción de su propio universo e imaginería futurista, sino también en la involuntaria creación de una cápsula del tiempo al pop de la década que termina… si el día de hoy escuchamos un álbum vanguardista que busca predecir el sonido del pop en 2099, los escuchas de 2099 encontrarán en él una postal vívida y detallada de panorama pop de la segunda década del siglo XXI, gracias la presencia de unos invitados de avanzada en el campo. 

¿Es ‘Charli’ tan experimental como “Pop 2”? No; ¿Contiene algo tan energético e impactante como “Vroom Vroom”? Tampoco; ¿Se obtendrá de él un hit del tamaño de “Boom Clap”? Difícilmente… Sin embargo, “Charli” no es en absoluto un fracaso, sino que triunfa exactamente por eso, por no enfocarse en superar logros individuales de sus lanzamientos anteriores, sino en tomar lo mejor de cada uno para establecer de una vez por todas el sonido XCX: Canciones para la generación Alexa, aquella que entabla conversaciones con el ordenador; Música pop hecha con computadoras y aparatos electrónicos, inundada de distorsión, saturación y autotune, nacida del mundo digital que evoluciona a toda prisa, pero repleta de una pasión desbordante, palpable en cada compás. “Charli” es la metáfora perfecta de la vida en el nuevo milenio: Sentir a través de las máquinas.

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