La Independencia de Caroline Polachek: 'Pang'. | Por René Amador.






Existen artistas que siempre están a punto de publicar una obra maestra, pero que por razones del destino declinan sus proyectos antes de lanzar la gran obra capital que los convierta en leyendas, quedando muchas veces en el anonimato para la mayor parte del público, aunque dejando detrás un repertorio notable y consistente. Recientemente esto ha pasado con destacadas bandas como Yeaseayer, Wild Beasts o en este caso Chairlift. 

El dúo asentado en Nueva York separó su camino después de tres excelentes álbumes, sin embargo, tras la decepción por su fin, fue evidente que la decisión de romper se tomó para bien, especialmente atendiendo a los indicios de grandeza que Caroline Polachek mostraba en sus creaciones alejada de Patrick Wimberly. Ya fueran sus temazos pop junto a Danny L Harly o Charli XCX, sus momentos electro junto a SBTRKT o la elegancia R&B de su colaboración con Blood Orange, Polachek expresaba un hambre de experimentación que solo conseguiría separándose de su compañero en Chairlift. 



Pang, el primer álbum bajo su propio nombre (anteriormente publicaba con el seudónimo Ramona Lisa) es un viaje synthpop hacia territorios desconocidos para Caroline. 

El itinerario comienza en “The Gate” una introducción aletargada que nos abre las puertas a este mundo de ensueño a través de largas notas de sintetizador. Posteriormente vienen “Pang!” y “New Normal”, dominadas por ritmos bailables reminiscentes al Balearic House o a los españoles Delorean, siendo los momentos más optimistas del recorrido. “Hit Me Where It Hurts" es un medio tiempo que nos golpea con su beat cercano al Trap y su vulnerable lírica. En la parte media encontramos tres baladas que simulan un oscuro túnel que nos lleva al luminoso destino final: “I Give Up”, con  un prominente patrón rítmico que se roba el protagonismo; “Look At Me Now”, un tradicional tiempo lento a guitarra acústica e “Insomnia”, un momento minimalista donde las notas del sintetizador convergen hasta crear misteriosas disonancias. El tramo final comienza con “Ocean Of Tears”, otro acercamiento a la música urbana que podría formar parte del So Sad So Sexy de Lykke Li, seguido de “Hey Big Eyes", un tema casi barroco construido con base en arpegios de clavicordio que hace notar el entrenamiento clásico de Polachek. “Go As A Dream” y “Caroline Shut Up” bajan de nuevo los bpm’s en un descanso que anuncia los mejores momentos de Pang. Primero aparece “So Hot You’re Hurting My Feelings” un claro homenaje al Prince de “Little Red Corvette” o “Raspberry Beret” que indirectamente termina también sonando a “Ever Again” de Robyn. En seguida tenemos a “Door” una hipnótica y  atrapante canción plagada de exquisitos ganchos melódicos y quizá la mejor composición del repertorio de Polachek hasta la fecha. Finalmente “Parachute” termina la travesía discretamente, una despedida a sintetizador y voz, casi a manera de epílogo.



Pang es un disco pop, principalmente creado junto a las mentes de PC Music (Danny L Harle y A.G. Cook), sin embargo no suena a un pop común ni a todos los otros proyectos producidos por el colectivo británico. El álbum es un universo en si mismo. Como dijo Caroline en la última entrevista de Chairlift, su intención como solista era crear un universo donde habite su personaje como protagonista; Un mundo paralelo tan bien construido que es inevitable no prestarle atención. Con Pang lo ha logrado. Echando mano de la estética, ha establecido un mundo místico de ensueño lleno de imaginería mágica unificado por una producción musical detallada y compleja sobre la cual su interpretación vocal puede extenderse a placer, haciendo gala de su habilidad técnica y su facilidad para hacer acrobacias melódicas.



Con este debut Polachek se confirma como una de las artistas más prometedoras para la próxima década. Esperemos que su universo evolucione y se convierta en uno conocido y disfrutado por las masas y no solo por los conocedores del pop más experimental.

Texto por: René Amador.

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